Alertan por uso de 'poppers' en Veracruz; parecen inofensivos pero pueden ser 'fulminantes'

Imagen Alertan por uso de 'poppers' en Veracruz; parecen inofensivos pero pueden ser 'fulminantes'

Por: Joel Cruz
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Discretos, baratos y fáciles de conseguir. Así son los poppers, una sustancia que en los últimos años se ha colado silenciosamente entre los hábitos de consumo de jóvenes en México y el mundo.

Lo que para muchos puede parecer un producto inofensivo —un frasco pequeño que se inhala y provoca unos segundos de euforia— es, según especialistas, una sustancia que puede desencadenar consecuencias graves, incluyendo la muerte.

En Veracruz, las alertas ya están encendidas. Karina Alor, directora clínica del Centro Estatal Contra las Adicciones "Cúspide", explica que los poppers son compuestos químicos a base de nitritos: nitrito de amilo, isobutilo, isopropilo o butilo, dependiendo de la formulación. Su mecanismo de acción es inmediato y directo sobre el sistema cardiovascular.

"Dilata las arterias y puede provocar infartos fulminantes, digámoslo así (...) Vienen en estas presentaciones, dilatan los vasos sanguíneos, tienden a disminuir la presión arterial, generan un efecto de relajación que es muy poco".

En otras palabras: la misma razón por la que muchos los consumen —ese instante de relajación y euforia— es también la puerta de entrada a una emergencia médica.

De una comunidad específica a un fenómeno generalizado

Aunque los poppers se daban principalmente en el contexto de encuentros íntimos dentro de la comunidad homosexual masculina —pues su efecto vasodilatador facilitaba cierto tipo de relaciones sexuales—, hace tiempo dejaron de ser exclusivos de ese grupo.

Hoy circulan en fiestas, antros y reuniones de jóvenes de distintos perfiles, impulsados por la facilidad con la que pueden adquirirse.

Y es que no hace falta buscarlos en mercados clandestinos. Los poppers se venden abiertamente en tiendas de productos sexuales, con precios accesibles que los ponen al alcance de prácticamente cualquier persona.

Esa disponibilidad, combinada con la percepción generalizada de que "no son tan peligrosos", ha acelerado su popularización entre la población juvenil

Su nombre tiene origen en la presentación original del producto: venían envasados en pequeñas ampolletas de cristal que al romperse emitían un sonido característico, un "pop".

Hoy ya no es necesario romper nada; las presentaciones modernas son frascos de plástico o vidrio con tapa, listos para inhalar directamente.

Los síntomas que deberían encender todas las alarmas

El problema con los poppers es que sus efectos negativos no siempre se presentan de forma inmediata ni de la misma manera en todas las personas.

Todo depende del estado de salud previo del consumidor: alguien aparentemente sano puede experimentar solo molestias menores, mientras que otro puede sufrir una complicación fatal sin previo aviso.

La especialista detalla una lista de consecuencias que van desde lo incómodo hasta lo potencialmente mortal:

  • Mareos intensos y desorientación
  • Dolores de cabeza severos (cefaleas)
  • Náuseas
  • Taquicardia
  • Irritación en las vías respiratorias por la inhalación directa
  • Alteraciones visuales
  • Muerte súbita por falla cardíaca

"Puede causar mareos, puede causar dolores de cabeza, acefaleas muy fuertes, náuseas y taquicardias; y en este proceso de las taquicardias además genera una irritación en las vías respiratorias porque es inhalado, tenemos que tenerlo muy presente, precisamente puede causar consecuencias visuales y muerte súbita al presentar fallas a nivel de corazón".

 

El punto más crítico que subrayan los especialistas es la taquicardia combinada con la vasodilatación severa. Cuando el corazón acelera su ritmo al mismo tiempo que los vasos sanguíneos se dilatan de forma brusca, el riesgo de un infarto fulminante se vuelve real, especialmente en personas con condiciones cardiovasculares no diagnosticadas.

Una puerta de entrada a otras drogas más peligrosas

Más allá de sus efectos directos, los poppers representan otro riesgo que a veces pasa desapercibido: su papel como droga de iniciación.

Aunque son relativamente pocos los consumidores de poppers que llegan a buscar ayuda especializada, la sustancia funciona como un escalón hacia el consumo de otras drogas que sí generan dependencia severa y requieren procesos de rehabilitación más complejos.

La lógica es conocida en el campo de las adicciones: una vez que el umbral del consumo se cruza, la búsqueda de sensaciones más intensas puede llevar a experimentar con sustancias cada vez más peligrosas. Los poppers, precisamente por su aparente inocuidad y bajo costo, bajan esa barrera inicial.

Lo que hay que saber antes de que sea tarde

Lo más preocupante del fenómeno es la brecha de información. Muchos jóvenes que consumen poppers lo hacen sin saber exactamente qué están inhalando ni qué le está ocurriendo a su cuerpo en ese momento.

La percepción social de que "es solo un producto para adultos" o "no es una droga de verdad" alimenta una falsa sensación de seguridad.

El llamado es claro: informarse antes de consumir no es opcional, es una cuestión de sobrevivencia. Cualquier persona que sospeche que ella misma o alguien cercano tiene un patrón de consumo problemático puede acudir a buscar orientación especializada.

Los poppers pueden parecer inofensivos. Caben en la palma de la mano, no huelen a nada alarmante y su efecto dura apenas unos segundos. Pero en esos segundos, el corazón no distingue entre lo recreativo y lo letal.

 

Imagen  ilustrativa generada con IA

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