Una madre de familia levantó la voz para denunciar lo que describe como una cadena de negligencias médicas que puso en riesgo la vida de su hija, quien requiere hemodiálisis periódica como tratamiento para una enfermedad renal grave.
Ruth Lara Alvarado señaló directamente a la Clínica Santa Lucía, establecimiento particular al que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) subrogó el servicio de diálisis, y también al propio Seguro Social por la atención insuficiente que, según ella, recibió su hija al ser trasladada de emergencia.
La afectada es Lachmi Morales, paciente renal con múltiples recaídas que se encuentra en espera de un trasplante de riñón. El órgano, de hecho, se lo donará su propia madre, quien hoy denuncia que las instituciones que deben cuidar a su hija la están fallando en los momentos más críticos.
Todo ocurrió durante una sesión de hemodiálisis programada el pasado viernes 3 de julio. Lachmi acudió a su terapia habitual en la clínica privada, cuando al término de la sesión su estado de salud se deterioró abruptamente.
Según relató su madre, fue una doctora del lugar quien la contactó para avisarle que la presión arterial de la joven había caído de manera alarmante.
Lo que Ruth encontró al llegar fue una imagen que, dice, evidenciaba la gravedad:
"Y ya casi para salir de la sesión me habla una doctora y me dice que a Lachmi se le bajó la presión y que me la tenía que traer a urgencias del Seguro Social (...) Cuando yo veo salir a mi hija que sale con espuma en la boca, pálida, escuchaba todo pero no podía hablar. Como no la pudieron ellos recuperar poniéndole las soluciones que le pusieron se les hizo fácil mándala al Seguro Social".
La joven fue trasladada en ambulancia hasta el área de urgencias de la clínica 14 del IMSS en Veracruz. La nota de referencia que acompañó el traslado indicaba únicamente que se trataba de una baja de presión arterial, sin que quedara documentada la gravedad real del cuadro clínico que presentaba Lachmi al salir del establecimiento privado.
Pocas horas después de su ingreso a urgencias, Lachmi fue dada de alta y enviada a casa. Sin embargo, su recuperación no llegó. Al día siguiente, Ruth tuvo que llevarla de vuelta al IMSS, donde, según la denuncia, tampoco recibió la atención que su estado requería.
De acuerdo con la versión de la madre, en esa segunda visita el personal médico se limitó a retirarle un catéter a la paciente, sin ordenar estudios complementarios que pudieran dar un diagnóstico claro de lo ocurrido.
Para Ruth, esa secuencia de decisiones clínicas no tiene justificación. Considera que su hija fue desatendida en dos momentos críticos por las dos instituciones que, se supone, tienen la responsabilidad de cuidarla.
Cuestiona la decisión del IMSS de subrogar el servicio de hemodiálisis cuando existen antecedentes de problemas sanitarios. Antes de que los pacientes renales fueran redirigidos ahí eran atendidos en otro hospital.
"Una negligencia que empezó en Santa Lucía y está terminando aquí en el Seguro Social (...) Cómo están subrogándole (el servicio) a una clínica que ya estuvo infectada, todos iban para Covadonga y ahora todos (los pacientes renales) regresan a Santa Lucía, si usted fuera y viera todas las porquerías hay allá adentro".
Las palabras de Ruth apuntan a una preocupación que no es solo personal: si las condiciones de la clínica subrogada son las que describe, otros pacientes en situación similar podrían estar expuestos al mismo riesgo.
Los pacientes que requieren hemodiálisis son, por definición, personas con sistemas inmunitarios comprometidos, especialmente vulnerables a infecciones y a cualquier falla en los protocolos de higiene y atención clínica.
Lachmi Morales es una paciente que ha enfrentado múltiples recaídas a lo largo de su enfermedad renal. La hemodiálisis es su tratamiento de sostén mientras espera la oportunidad de recibir el trasplante que podría cambiarle la vida.
Ese riñón lo pondrá su propia madre, quien hoy, en lugar de prepararse únicamente para esa donación, tiene que lidiar con la angustia de ver a su hija en riesgo por lo que denuncia como fallas graves del sistema de salud.
Ruth Lara Alvarado pide que las autoridades del IMSS en Veracruz actúen de forma inmediata: que se realicen los estudios que su hija no ha recibido, que se revise el convenio de subrogación y que se implementen los procedimientos necesarios para garantizar que ningún otro paciente renal pase por lo que Lachmi está atravesando.