Carteles con la foto de Dafne Giselle Garcés Juárez comenzaron a aparecer pegados en postes del centro de Veracruz desde hace algunos días, como parte de una intensa búsqueda que ya abarca varios estados de la República Mexicana.
La joven desapareció el 26 de marzo de 2022 en el municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, cuando apenas tenía 21 años de edad. Cuatro años después, su familia no se rinde.
Las fichas de búsqueda que circulan incluyen los logotipos del gobierno del Estado de México y de la Fiscalía General de Justicia del Edomex, y además de los datos generales de la desaparecida, contienen una oferta que busca mover a la ciudadanía: una recompensa de hasta 300 mil pesos para quien aporte información útil que permita localizarla.
La historia de Dafne Giselle tiene un punto de quiebre muy concreto. Según ha relatado su familia en diversas entrevistas, la joven se había mudado apenas diez días antes a vivir con una amiga al fraccionamiento Exrancho San Juan, en Almoloya de Juárez, una zona ubicada a unos 40 minutos de Toluca. Fue ahí, en ese breve periodo de vida nueva, donde se perdió su rastro.
Desde entonces, sus seres queridos no han parado. Han participado en jornadas de búsqueda en campo, han revisado registros en servicios médicos forenses y han realizado diligencias con autoridades en distintos puntos del país. Cada pista, por pequeña que sea, se convierte en una razón para seguir. La esperanza, dicen, es lo último que se pierde.

Hace algunos días, familiares de Dafne Giselle estuvieron presentes en el Puerto de Veracruz como parte del recorrido que han emprendido por diversas entidades del País.
Su visita fue parte de una jornada de búsqueda activa, y su paso por la ciudad dejó una huella visible: los carteles distribuidos en el centro histórico que hoy llaman la atención de los transeúntes.

No es un caso aislado. El de Dafne forma parte de los más de 14 mil 700 registros vigentes de personas desaparecidas y no localizadas en el Estado de México, una cifra que pesa y que recuerda la dimensión del problema que enfrenta el país. Detrás de cada número hay una familia, una historia y una búsqueda que muchas veces no tiene fin a la vista.
La estrategia de ofrecer gratificaciones económicas a cambio de información no es nueva, pero sí ha cobrado mayor fuerza en años recientes. Fiscalías de distintos estados, incluyendo la de Veracruz, han implementado este mecanismo como una herramienta para involucrar a la sociedad en la localización de personas desaparecidas.
La idea es sencilla: si alguien sabe algo, aunque le parezca un detalle menor, puede acercarse a las autoridades y contribuir a resolver un caso a través del número telefónico 800 70 28 770.
En el caso de Dafne Giselle, la recompensa es ofrecida directamente por el gobierno del Estado de México y su Fiscalía, lo que le da un respaldo institucional formal al llamado.
Cualquier dato que pueda aportar una persona, ya sea sobre el paradero de la joven o sobre las circunstancias de su desaparición, puede ser determinante.
Si usted vive en Veracruz o sus alrededores y ha visto a Dafne Giselle Garcés Juárez, o tiene cualquier información relacionada con su caso, las autoridades del Estado de México y su Fiscalía están disponibles para recibir su reporte. Los datos de contacto aparecen en las fichas de búsqueda distribuidas en la ciudad.
Su familia lo agradecería. Y el sistema también: cada reporte que se traduce en una persona encontrada es una historia que puede tener un final diferente. En un país donde la crisis de desapariciones sigue sin resolverse, la participación ciudadana es, muchas veces, la única herramienta que queda.
Dafne tenía 21 años cuando desapareció. Hoy tendría 25. Alguien, en algún lugar, puede saber algo.