La muerte de "Kenzo", el tigre de Bengala blanco que escapó del predio de Animal Experience México, en el municipio de Tepetlaoxtoc, Estado de México, abrió un nuevo debate sobre la actuación de las autoridades durante los operativos de captura de fauna silvestre y la regulación de animales exóticos en el país.
El ejemplar permaneció prófugo desde el sábado pasado y murió durante el operativo implementado para su aseguramiento. Tras los hechos, especialistas en rescate de fauna cuestionaron la estrategia utilizada por las autoridades.
En entrevista, Sergio Armando González Ramírez, fundador y director de la Asociación Earth Mission, afirmó que un operativo de esta naturaleza se debe garantizar tanto la integridad del personal como la supervivencia del animal.
"Cuando se hace un manejo de fauna, donde sea y bajo las condiciones que sean, si alguien sale herido o el animal sale herido, es porque hubo un mal manejo. No hay vuelta de hoja", señaló.
Experto cuestiona actuación de las autoridades
González Ramírez explicó que el manejo de grandes felinos requiere protocolos especializados y personal con amplia capacitación.
Indicó que, aunque capturar a un tigre representa una operación compleja, existen procedimientos establecidos para evitar desenlaces fatales.
"Para eso te preparas, para eso trabajas, para eso te capacitas y para eso estudias: para obtener un solo resultado, que el ejemplar sea capturado en condiciones ideales y que nadie salga herido", sostuvo.
A su consideración, el resultado del operativo refleja una falla que primero debe reconocerse antes de investigar sus causas.
"No hay excusa para eso. Hubo una negligencia, hubo un mal manejo. Te salió mal. Empecemos por reconocerlo", expresó.
Señalan dudas sobre la participación de la policía
El ambientalista también cuestionó la intervención de elementos policiacos durante el aseguramiento del felino.
Explicó que la presencia de fuerzas de seguridad resulta necesaria para respaldar jurídicamente un aseguramiento realizado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), aunque precisó que el manejo directo del animal corresponde a especialistas en fauna silvestre.
"La policía tenía que estar para dar fe legal del aseguramiento, pero no para el manejo del animal. El manejo tenía que haber estado a cargo de expertos en grandes felinos", afirmó.
Asimismo, aseguró que diversos especialistas ofrecieron apoyo técnico, incluso con sedantes, para facilitar la captura.
"Hubo muchos ofrecimientos a la Profepa para manejar el caso. Mucha gente se ofreció y, desafortunadamente, lo quisieron hacer a su modo. Ahí está el resultado", declaró.
Piden fortalecer protocolos y profesionalizar el manejo de fauna
Para el director de Earth Mission, el caso evidencia una deficiencia estructural dentro de las instituciones encargadas de proteger la vida silvestre.
Según explicó, la Profepa cumple funciones administrativas, pero carece de un cuerpo especializado permanente para atender rescates de fauna.
"La Profepa no cuenta con personal capacitado en su nómina para el manejo de vida silvestre. No existe una estructura nacional de rescate de fauna; todo recae en asociaciones civiles o en zoológicos particulares", indicó.
Consideró que esta situación provoca que las dependencias federales dependan de terceros para atender emergencias con animales silvestres.
Además, pidió que el caso sirva para fortalecer los protocolos de actuación y profesionalizar la atención de este tipo de incidentes.
Responsabilidad institucional
Durante la entrevista, González Ramírez señaló que la responsabilidad administrativa del operativo corresponde a la titular de la Profepa, Mariana Boy, al tratarse de la máxima autoridad encargada del caso.
"Ella estuvo al mando de este operativo desde el reporte de la fuga. Al final, quien toma las decisiones es la titular y la responsabilidad recae en ella", expresó.
Tenencia de fauna exótica, el origen del problema
El especialista sostuvo que el caso de "Kenzo" también expone vacíos legales sobre la posesión de animales exóticos en México.
Explicó que muchos tigres de Bengala blancos comercializados provienen de programas de reproducción en cautiverio, situación que facilita su compra por particulares.
"El problema no empieza con la muerte del animal. El problema inició desde que un felino de ese tamaño terminó en manos de un particular", señaló.
Añadió que la legislación mexicana presenta mayores controles para especies nativas que para fauna exótica.
"No existe una regulación suficiente sobre la compra, venta y tenencia de animales exóticos. Esa laguna legal permite que cualquiera pueda adquirir un ejemplar, reproducirlo y venderlo", advirtió.
Caso Kenzo exhibe retos en protección ambiental
Finalmente, González Ramírez consideró que la muerte del tigre refleja una problemática más amplia relacionada con la protección de la vida silvestre en México.
"El tema ambiental y de vida silvestre se ha ignorado durante mucho tiempo. Este caso está exhibiendo la falta de regulación, de aplicación de la ley y de interés para prevenir este tipo de situaciones", concluyó.
La muerte de "Kenzo" reavivó la discusión sobre la necesidad de revisar la legislación sobre fauna exótica, fortalecer las capacidades institucionales para atender emergencias con animales silvestres y establecer protocolos especializados que eviten nuevos desenlaces fatales.
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