Una activista en defensa de los animales alzó la voz ante una situación que, según describe, se ha salido de control en la zona norte de la ciudad y puerto de Veracruz: la proliferación desmedida de gatos callejeros, consecuencia directa de la ausencia de campañas de esterilización por parte de las autoridades municipales y de los organismos responsables de la protección animal.
Jeomara Ortiz, quien reside en la colonia Oasis, ubicada en la zona norte del puerto, fue la voz que puso nombre a un problema que muchos vecinos enfrentan en silencio. En declaraciones recogidas por XEU Noticias, la activista detalló cómo la sobrepoblación felina ha derivado en prácticas que calificó de crueles e inaceptables, tanto por parte de particulares como por la inacción institucional.
“De hecho, yo vivo Oasis, en Oasis, hay demasiados gatitos callejeros, que es lo que pasa que pues ahora sí que no hay campañas de esterilización tampoco, al menos allá en zona norte no he visto ni una, no hay campañas de esterilización, obviamente que hay plaga de gatos”.
Incluso, asegura que cuando nacen gatos nuevos, la gente los echa a una bolsa y los tiran al basurero.
"Hay demasiados gatitos callejeros", afirmó Ortiz, quien señaló que en su colonia jamás ha presenciado la realización de una campaña de esterilización.
A su juicio, esa omisión es la raíz del problema: sin control reproductivo, la población de felinos callejeros crece sin freno, y la convivencia entre vecinos y animales se vuelve cada vez más tensa y conflictiva.
La activista describió una práctica que, asegura, ocurre con frecuencia en la zona: cuando nacen nuevas camadas, algunos habitantes optan por meter a los gatitos recién nacidos en bolsas y arrojarlos directamente a la basura, una conducta que, además de representar un acto de crueldad, constituye maltrato animal conforme a la legislación vigente en el estado de Veracruz.
Pero la situación no termina ahí, según Jeomara Ortiz, el envenenamiento de gatos callejeros es otra de las salidas que algunos vecinos han adoptado de manera ilegal para reducir la presencia de felinos en sus calles.
“Los gatitos igual les ponen veneno, entonces yo considero que no es la manera, considero que Protección Animal debe de hacer su trabajo, que es hacer estas medidas de campañas de esterilización, para evitar la población de tanto gato y pues ahora sí que sancionen a las personas que maltratan animales”.
Ante este panorama, la activista hace un llamado directo a Protección Animal del municipio de Veracruz para que cumpla con sus funciones: implementar campañas de esterilización accesibles y constantes en las colonias de la zona norte, y al mismo tiempo ejercer su facultad sancionadora contra quienes maltraten animales de manera comprobada.
“Pues campañas de esterilización, realmente en zona norte, no he visto ni una, una campaña de esterilización para evitar envenenamiento de gatos que lo sigan tirando y desechando como si fueran basura, al final del día seres vivos sintientes”.
Lamentó que cuando han acudido a poner una denuncia y no tienen evidencias, es la traba que obstruye la justicia ante estos actos en Veracruz.
La petición central de la activista es concreta y no requiere grandes inversiones: campañas periódicas de esterilización gratuita o de bajo costo para los felinos de la zona. Una medida que, de acuerdo con especialistas en bienestar animal, es la única herramienta comprobada para reducir de manera humanitaria y sostenida la sobrepoblación de gatos y perros callejeros en entornos urbanos.
Organizaciones de bienestar animal a nivel nacional e internacional coinciden en que la esterilización masiva, combinada con programas de adopción responsable, es el modelo más eficaz para controlar las colonias de animales en situación de calle. Sin embargo, en muchos municipios del país, incluyendo Veracruz, la oferta de estas campañas sigue siendo insuficiente frente a la demanda y a las dimensiones reales del problema.
El mensaje de Jeomara Ortiz a las autoridades de Veracruz es directo: Protección Animal debe hacer su trabajo. Eso implica, en primer lugar, salir a las colonias con mayor incidencia de animales callejeros y ofrecer campañas de esterilización accesibles. En segundo lugar, atender las denuncias ciudadanas con mecanismos más ágiles que no exijan una carga probatoria inalcanzable para quienes reportan maltrato.
La activista insistió en que los gatos callejeros no son basura ni una plaga que deba eliminarse con veneno o bolsas de plástico. Son animales vulnerables cuya situación en la calle es, en gran medida, resultado de la irresponsabilidad humana y del abandono institucional. La respuesta, señala, debe ser igualmente humana: prevención, esterilización y sanción real para quienes los maltraten.
Mientras tanto, en colonias como Oasis y otras comunidades de la zona norte del puerto, los gatos callejeros siguen reproduciéndose, y los vecinos siguen esperando una respuesta que no termina de llegar.