"Era una luz que no debió apagarse": despiden a José Antonio, paramédico que perdió la vida en la corriente

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Por: Anabel Vela
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Entre lágrimas, abrazos y recuerdos imborrables, familiares, amigos y compañeros dieron el último adiós a José Antonio Callejas Villalba, quien perdió la vida tras ser arrastrado por la corriente en la zona de Tejería junto a su hijastro, Alvieri de 15 años cuando empujaban una moto. 

Para quienes lo conocieron, Antonio no era solo un paramédico y trabajador incansable, era una persona que vivía para ayudar a los demás, siempre con una sonrisa, una palabra de aliento y los brazos abiertos para quien lo necesitara, afirmó su prima Ailín Villalba. 

"Antonio era una persona alegre, siempre apostada a decirte que sí en cualquier situación. En las alegrías y en las tristezas, él siempre iba a estar presente en tu vida", expresó conmovida.

Destacó que Antonio era una persona con muchas ganas de trabajar y de salir adelanta, era una luz para los demás:

"Era una luz que no debió apagarse, era una persona que en vida era luz para los demás (...) la manera en la que murió fue muy trágica, no debió ser de esa manera". 

Lo describió como un hombre trabajador, emprendedor y lleno de sueños. Cuando se proponía una meta, luchaba hasta alcanzarla. 

“Si él se metía la idea de que necesitaba otra ambulancia, trabajaba sol y sombra por conseguirla. Siempre quiso superarse", recordó.

Durante los días posteriores a la tragedia, la familia ha recibido innumerables muestras de cariño de personas que compartieron algún momento con Antonio. 

Historias de ayuda, solidaridad y generosidad que incluso sorprendieron a sus seres más cercanos.

"Nos han contado cosas tan bonitas. Personas que nos dicen que cuando necesitaron ayuda a las tres de la mañana, él estuvo ahí. Que les dio terapia sin cobrarles, que trasladó a familiares cuando más lo necesitaban. Así era él. Si alguien no tenía dinero, le decía: 'No hay problema, ¿Cuánto tienes?', confiaba en la palabra de las personas", relató.

Su vocación de servicio trascendía cualquier obligación laboral. Para Antonio, ayudar era una forma de vida, lo hacía con conocidos y desconocidos, convencido de que siempre había una manera de tender la mano.

La despedida estuvo marcada por el cariño de quienes lo apreciaban, compañeros  paramédicos, amigos de la infancia, excompañeros de escuela y vecinos acudieron para acompañar a la familia. 

Un día antes de su entierro dos agrupaciones de batucada llegaron para rendir homenaje.

"No había lugar donde llegara y no saludara a alguien. Siempre abrazaba, siempre decía 'manita, te quiero mucho', 'vecina, la quiero mucho'. Era muy amoroso, muy alegre. Donde pasaba dejaba huella", recordó Ailín.

La tragedia también arrebató la vida de Jessi Alvieri, el pequeño que durante años fue como un hijo para Antonio. Aunque no compartían lazos de sangre, construyeron una relación inseparable.

"Ellos hicieron muchísimo clic, Alvieri era un niño alegre, con muchas ganas de aprender, y Antonio fue un papá para él desde que comenzó su relación con su esposa. Para todos lados iban juntos", contó.

Hoy, el dolor es profundo para toda la familia, especialmente para la esposa de Antonio y para su pequeño hijo de tres años, quien pregunta constantemente por su padre.

José Antonio deja un vacío imposible de llenar, pero también un legado de amor, servicio y generosidad que permanecerá en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo.

Sus compañeros paramédicos frente a una ambulancia hicieron guardia de honor e hicieron el último pase de lista, en donde todos los presentes mencionaron presente al nombrar a José Antonio Callejas Villalba. 

Familiares y amigos coincidieron en que José Antonio seguirá vivo en cada historia de ayuda, en cada sonrisa que provocó y en cada persona a la que tocó con su enorme corazón.

José Antonio fue enterrado en el Cementerio Municipal de Veracruz, acompañado de sus familiares y amigos. 

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