Aunque el gobierno federal ha asegurado que promedio diario de homicidios dolosos en México ha registrado una disminución significativa en los últimos años, el número de desapariciones ha incrementado, advierte el analista en materia de seguridad, David Saucedo.
Al corte del primer trimestre del 2026 se anotó un promedio de 51 homicidios diarios en el país, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), una cifra menor que el mismo periodo de los años previos.
"Lo cierto es que la visión que tienen académicos, especialistas y consultores, pues tenemos una visión distinta que pudiera ver en efectivo una disminución en las métricas del Sistema Nacional de Seguridad Pública, pero en paralelo un incremento en el número de desapariciones".
Los colectivos conformados por familiares de personas desaparecidas han señalado que los restos hallados en las fosas clandestinas no son contabilizados entre los homicidios de ninguna entidad, subraya.
"Hay una especie de maquillaje de cifras por delitos que se comenten y que son reclasificados en las estadísticas de seguridad pública, es decir, lo que tenemos es una serie de indicios muy consolidados de que no hay como tal una disminución de la violencia, ni de los delitos ni de los homicidios".
Por le contrario, sostuvo, existe una narrativa "falsa" de victoria del gobierno para intentar legitimar y justificar la estrategia en materia de seguridad.
A lo anterior, se suman los casos de extorsión de los que son víctimas los ciudadanos que a su vez tienen miedo de presentar una denuncia ante las autoridades porque después sufren represalias de la delincuencia.
"Cuando se va a denunciar este delito se tiene que proporcionar el número telefónico, el nombre y la dirección, pues después de presentar estas denuncias en ocasiones, ha habido casos muy emblemáticos, en donde los denunciantes son secuestrados y asesinados, lo que hace suponer, que alguien le proporcionó a los grupos criminales las referencia y datos".
La extorsión está fuera de control en distintas regiones de la República Mexicana porque el recurso que obtienen lo usan para financiar las guerras entre grupos de la delincuencia organizada, nóminas y sobornos, puntualizó.