¿A qué debe su nombre la Isla de Sacrificios de Veracruz-Boca del Río?

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Por: Beatriz Olivia Pérez
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La Isla de Sacrificios, ubicada frente al puerto de Veracruz y Boca del Río, es uno de los puntos más emblemáticos del litoral veracruzano. Sin embargo, su nombre ha generado dudas y debate durante siglos: ¿realmente se debe a sacrificios humanos?

De acuerdo con el investigador y explorador Mario Gaspar Covarrubias, el origen del nombre se remonta a la llegada de los españoles en el siglo XVI, aunque su significado podría estar basado en una interpretación errónea.

Un nombre nacido de la conquista

Según explicó, fue durante la expedición del capitán Juan de Grijalva, entre el 17 y 18 de junio de 1518, cuando la isla fue documentada por primera vez para los europeos. El clérigo Juan Díaz, quien llevaba el diario de la travesía, reportó que en el lugar encontraron restos descuartizados, lo que sus intérpretes asociaron con sacrificios humanos.

A partir de este hallazgo, los españoles comenzaron a referirse al sitio como “Isla de Sacrificios”.

¿Sacrificios o rituales funerarios?

No obstante, Mario Gaspar Covarrubias señala que existe otra interpretación basada en evidencia arqueológica. Diversas culturas prehispánicas como Las Remojadas y los Totonacas utilizaban la zona para realizar entierros funerarios.

Estos rituales incluían el desmembramiento de cuerpos de personajes importantes, cuyos restos eran colocados en grandes vasijas llamadas apastles y enterrados a poca profundidad. Por ello, lo que los españoles observaron pudo haber sido parte de estos procesos funerarios y no necesariamente sacrificios humanos.

Significado en la cosmovisión mesoamericana

El investigador también destaca que, en la tradición indígena, la isla tenía un nombre distinto: Chalchihuitl Apazco, que significa “vasija de jade”, y estaba vinculada al dios Quetzalcóatl, una deidad que, según la cosmovisión mesoamericana, no promovía los sacrificios humanos, sino ofrendas de aves, flores y otros elementos naturales.

En contraste, el islote cercano conocido hoy como San Juan de Ulúa tenía el nombre indígena Tepantlayacan y estaba asociado a Tezcatlipoca, deidad a la que sí se le atribuían sacrificios humanos en ciertos periodos.

Más que una isla: un cayo milenario

Covarrubias también aclaró que, en sentido geológico, la Isla de Sacrificios no es propiamente una isla, sino un cayo: un montículo formado por la acumulación de carbonato de organismos marinos a lo largo de miles de años.

Se estima que su formación comenzó hace unos 6 mil años, cuando el nivel del mar era más bajo, y que emergió como terreno visible hace aproximadamente 5 mil años.

Acceso restringido y debate sobre su apertura

Desde 1982, la isla permanece cerrada al turismo debido al deterioro de su ecosistema. Actualmente, sólo especialistas e investigadores pueden acceder con autorización de la Armada de México y del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano.

Los visitantes únicamente pueden recorrer sus alrededores en lancha.

El investigador consideró que, con una adecuada regulación y un plan de manejo sustentable, podría abrirse al público de forma controlada, lo que permitiría fomentar la educación ambiental, la conservación y el aprovechamiento responsable de su riqueza histórica y natural.

Un nombre que sigue generando preguntas

Así, el nombre de la Isla de Sacrificios podría no reflejar con precisión su pasado. Más bien, sería resultado de la interpretación de los primeros europeos que llegaron a sus costas, frente a prácticas funerarias que formaban parte de la cosmovisión de las culturas prehispánicas.

Hoy, este sitio continúa siendo un símbolo de la riqueza histórica, cultural y natural de Veracruz, envuelto aún en el misterio de su origen.

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