El Monóxido de Carbono genera un envenenamiento lento, por lo que si se produce cuando dormimos hay pocas posibilidades de dectarlo y suele ser mortal como la más reciente tragedia en el municipio de Tlacolulan, donde murió una familia que respiró el tóxico que generó un anafre, el cual dejaron encendido para mantener la habitación caliente.
El químico de la UNAM, Carlos Rius Alonso, informó que en un proceso de combustión de leña, gas o gasolina se genera Monóxido de Carbono y agua, pero si la cantidad de oxígeno es inferior se produce el Monóxido.
En casi todos los procesos de combustión, si no tiene el suficiente oxígeno va a generar ese tóxico.
Explicó que nosotros necesitamos respirar para vivir, tenemos una proteína que se llama hemoglobina, tiene una átomo de fierro, ahí es donde se pega el oxígeno y se transporta a través de la sangre; el organismo toma el oxígeno; en los pulmones hay un intercambio con el Dióxido de Carbono, inhalamos oxígeno y exhalamos Dióxido de Carbono, esto ocurre con rapidez.
El problema con el Monoxido de Carbono es que se pega a la hemoglobina pero lo hace más fuerte y entonces al llegar a los pulmones no va a haber ese intercambio de Monoxido de Carbono por oxígeno, se va a ir acumulando en la sangre que ya no podrá transportar oxígeno, entonces sucede una especie de ahogamiento lento.
Como es un envenenamiento lento, las personas no se da cuenta de lo que pasa y fallece.
El problema es que el Monóxido de Carbono es inodoro, si quema un poco de leña sólo huele eso pero no detectan el Monóxido de Carbono.
El químico Rius Alonso dijo que cuando estamos despiertos podemos sentir dolor de cabeza, síntomas similares a la gripa y somnolencia, con lo que podemos reaccionar, pero si estamos durmiendo no vamos a sentir porque es una reducción lenta de oxígeno en la sangre, no es un cambio brusco que se pueda percibir.
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