La pensión 73 corresponde a las personas que empezaron a trabajar o se dieron de alta en el IMSS antes de 1 de julio de 1997, el régimen bajo el cual se pensionarán es la llamada Ley 73.
La pensión depende primordialmente del número de semanas cotizadas y del promedio del salario cotizado las últimas 250 semanas antes de pensionarse, explica el contador Oscar Castellanos, experto en seguridad social.
Requisitos:
Para que la uses es necesario que incluyas los siguientes datos:
La calculadora de pensión del IMSS ofrecerá un monto aproximado de tu pensión de acuerdo con la edad en la que la tramites por cesantía (entre los 60 y 64 años) y por vejez (a partir de los 65 años).
Utiliza la calculadora de pensión que el instituto Mexicano de Seguro Social tiene para todos aquellos trabajadores que quieren comenzar con el trámite de la jubilación.
En cambio, la pensión de Ley 97 se basa en las aportaciones que se hacen en las cuentas individuales que cada quien debe de tener bajo un contrato con su Afore y que puede aumentar al hacer aportaciones voluntarias, con eso se van a financiar las pensiones.
¿De qué monto podría ser la pensión?
“Depende del historial laboral de cada persona, sus semanas cotizadas, el promedio de con lo que cotizó, sin embargo es una ley que ofrece en términos muy genéricos pensiones comparativamente mayores a las del régimen nuevo”.
Las pensiones garantizadas rondan entre los 2,500 y 9000 pesos, lo cual varía dependiendo de cada caso.
En cambio con la Ley 97, ejemplificó que para que una persona obtenga una pensión de unos 14,000 pesos mensuales, cuando llegue el momento de pensionarse deberá tener, por lo menos en su Afore en su cuenta individual, no menos de 3 millones y medio de pesos.
El adulto mayor puede hacer su trámite directamente en la delegación del IMSS, pero para cualquier asesoría particular puede consultar al contador Oscar Castellanos: 2299 290 416.
El experto en seguridad social destacó que no sólo orienta sobre temas de pensiones, sino que asesora a las personas a pensar en su retiro, que no sólo debe estar basado en una pensión sino en una libertad financiera.
“Estamos aconsejando que las personas realmente, pues cambien ese chip financiero y cada quien asuma su parte para construir, no una pensión, sino un retiro dentro del cual haya un componente de pensión, pero tengamos otros elementos que hayamos construido durante nuestra vida laboral, que financieramente nos ayuden a mantenernos en losen lo económico, pero también nuestro estado físico, nuestro estado emocional etcétera; que tengamos una cierta garantía de generarnos un flujo cuando ya no trabajemos”.
Señaló que hay que pensar en el retiro desde los 35 o 40 años para poder forjar un retiro adecuado y que no dependamos de una pensión.