La Tierra está cambiando de forma: Esto dicen científicos

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Por: Alberto Álvarez Sánchez

La Tierra no es una esfera perfecta y, de acuerdo con un nuevo estudio científico, su forma continúa cambiando. Investigadores detectaron que las regiones polares están elevándose a un ritmo cada vez mayor, mientras que alrededor del ecuador se registra un proceso de hundimiento.

El estudio, realizado por el geólogo Christopher Kotsakis, de la Universidad Aristóteles de Tesalónica, en Grecia, analiza mediciones de estaciones del Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) para estudiar cómo se ha modificado la forma de la Tierra sólida.

La investigación, publicada el 9 de septiembre de 2026 en la revista Journal of Geophysical Research: Solid Earth, señala que entre 1997 y 2000 las regiones polares se elevaban aproximadamente 0.5 milímetros por año. Para el periodo 2011-2015, la velocidad había aumentado hasta cerca de 1 milímetro por año.

¿Por qué está cambiando la forma de la Tierra?

La Tierra presenta un ligero achatamiento en los polos y un abultamiento en el ecuador debido, principalmente, a su rotación. Sin embargo, esa forma no permanece completamente estable.

Los investigadores explican que la superficie terrestre responde a los cambios en la distribución de masa sobre el planeta. Cuando una región pierde una gran cantidad de masa, como ocurre con el deshielo de grandes capas de hielo, el terreno que estaba sometido a ese peso puede elevarse gradualmente.

Este fenómeno forma parte del denominado ajuste isostático, mediante el cual la corteza terrestre responde a los cambios en las cargas que soporta.

En el caso de las regiones polares, la pérdida de hielo de Groenlandia y la Antártida puede contribuir al levantamiento del terreno. Al mismo tiempo, el agua procedente del deshielo se redistribuye hacia los océanos y otras latitudes, modificando la distribución de masa sobre el planeta.

El estudio considera que la pérdida contemporánea de hielo podría estar contribuyendo al comportamiento detectado, aunque también señala la participación de otros procesos geofísicos.

Los polos suben y el ecuador se hunde

Uno de los principales hallazgos de la investigación es que el levantamiento de las regiones polares ocurre de manera simultánea con una subsidencia creciente en las zonas ecuatoriales.

De acuerdo con el análisis de los datos GNSS, ambos movimientos presentan magnitudes comparables y, en conjunto, producen una reducción progresiva del achatamiento de la Tierra sólida.

Los investigadores estimaron además una aceleración aproximada de 0.25 milímetros por año por década tanto para la expansión polar como para la contracción ecuatorial, mientras que el indicador utilizado para medir el cambio en el achatamiento de la Tierra presenta una aceleración cercana a 0.4 milímetros por año por década.

La Tierra sólida y su campo gravitatorio cuentan historias diferentes

El estudio destaca un aspecto que puede parecer contradictorio: mientras la Tierra sólida se está volviendo ligeramente menos achatada, las mediciones relacionadas con su campo gravitatorio muestran una tendencia diferente.

Esto ocurre porque las mediciones GNSS registran principalmente el movimiento físico de la superficie terrestre, mientras que las mediciones del campo gravitatorio también responden a la distribución de la masa, incluido el desplazamiento del agua procedente del deshielo.

Por ello, ambos fenómenos pueden ocurrir simultáneamente sin que exista una contradicción física. La redistribución del agua hacia latitudes más bajas puede modificar el campo gravitatorio del planeta mientras la corteza responde mediante elevaciones y hundimientos.

Los autores señalan que combinar las mediciones de movimiento de la superficie con las observaciones gravitacionales permite obtener una visión más completa de los cambios que experimenta el planeta.

El estudio concluye que la pérdida de hielo y la redistribución de masas constituyen una posible explicación para parte de las variaciones observadas, aunque otros procesos, como el ajuste isostático, la dinámica del manto y cambios relacionados con la rotación terrestre, también pueden contribuir.

Los resultados muestran que, aunque estos cambios son extremadamente pequeños y no son perceptibles en la vida cotidiana, pueden ser detectados mediante instrumentos geodésicos de alta precisión y permiten estudiar cómo responde la Tierra a las transformaciones que ocurren en su superficie.

 

Fuente: Science Alert

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