La inteligencia artificial podría hacer más rápidos y eficientes muchos trabajos, pero eso no significa necesariamente que las personas vayan a trabajar menos. Para Sam Altman, CEO de OpenAI, la esperada jornada laboral de cuatro horas difícilmente se convertirá en una realidad a gran escala.
Durante una conversación en el podcast Relentless, Altman señaló que los avances tecnológicos históricamente han prometido reducir las horas de trabajo, aunque esa transformación nunca se ha concretado de manera generalizada.
“Siempre queremos más”, explicó el empresario, al considerar que las personas constantemente encuentran nuevas cosas que hacer, producir o desear, además de compararse con lo que consiguen los demás.
La advertencia cobra relevancia con el avance de herramientas de inteligencia artificial capaces de realizar en minutos tareas que antes requerían horas. La pregunta, sin embargo, es qué ocurre con el tiempo que el trabajador logra ahorrar.
Una investigación publicada por Harvard Business Review encontró indicios de que la IA generativa puede aumentar la velocidad con la que se realizan determinadas actividades, pero también ampliar las responsabilidades de los empleados.
Al contar con herramientas que facilitan ciertas labores, los trabajadores pueden asumir nuevas tareas y terminar extendiendo su actividad más allá de la jornada habitual. Incluso pequeñas labores pueden comenzar a ocupar espacios que antes estaban destinados al descanso.
El fenómeno genera una paradoja: la IA puede aumentar la productividad sin necesariamente aumentar el tiempo libre.
En lugar de utilizar las horas ahorradas para descansar, los empleados podrían terminar realizando más actividades, atendiendo más pendientes o permaneciendo disponibles durante periodos que anteriormente estaban separados del trabajo.
A largo plazo, esta dinámica podría generar una mayor carga cognitiva, fatiga y agotamiento, particularmente cuando las herramientas de IA fomentan la realización simultánea de múltiples tareas.
Para Altman, incluso un escenario posterior al desarrollo de una inteligencia artificial mucho más avanzada no necesariamente significaría una vida laboral más relajada. Por el contrario, anticipó que podríamos encontrarnos “mucho más ocupados de lo que pensábamos”.
Así, el gran cambio que promete la IA podría no ser trabajar cuatro horas al día, sino hacer en cuatro horas lo que antes tomaba ocho y utilizar el resto del tiempo para hacer todavía más.
Fuente: Xataka