Aunque muchas personas creen que la canícula son los "40 días más calurosos del año", en realidad ese concepto no es del todo correcto.
Se trata de un fenómeno climático que ocurre durante el verano y se caracteriza principalmente por una disminución temporal de las lluvias, acompañada de un aumento en las temperaturas y una mayor radiación solar en diversas regiones del país.
En México, la canícula suele presentarse entre la segunda quincena de julio y parte de agosto, aunque su inicio y duración varían de un año a otro dependiendo de las condiciones atmosféricas. Generalmente dura entre 20 y 40 días.
Uno de los mitos más comunes es que durante la canícula desaparecen las lluvias. Sin embargo, especialistas explican que el fenómeno representa una reducción de las precipitaciones, no su ausencia total.
De hecho, durante ese periodo pueden seguir registrándose lluvias provocadas por ondas tropicales, canales de baja presión o ciclones tropicales, especialmente en estados del Golfo de México y el sureste.
La canícula suele sentirse con mayor intensidad en entidades del noreste, oriente y sur del país, entre ellas:
En estas regiones es común que aumenten las temperaturas y disminuyan las lluvias durante varias semanas.
Entre las principales consecuencias de la canícula destacan:
Los especialistas recomiendan mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol durante las horas de mayor calor y seguir los avisos del Servicio Meteorológico Nacional y de Protección Civil.