La Organización Mundial de la Agroforestería (ICRAF, con sede en Kenia) y el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR, con sede en Indonesia) se unieron este viernes bajo la Alianza del Paisaje (Landscape Alliance) para combatir el cambio climático a nivel global mediante la transformación de los entornos naturales.
Con motivo del Día Mundial del Medioambiente, que se celebra el 5 de junio, los dos centros han revitalizado su colaboración para impulsar innovaciones que eviten o reduzcan emisiones equivalentes a 500 millones de toneladas de dióxido de carbono, y restaurar 15 millones de hectáreas de tierras degradadas para el año 2035.
Según un comunicado conjunto, ambas entidades buscan apoyar la creación de medios de vida "resilientes" para unos 20 millones de personas, de forma que se aceleren "soluciones basadas en la naturaleza" que contribuyan a alcanzar los objetivos climáticos y de biodiversidad al tiempo que se crean empleos.
"En el lenguaje científico, adoptar un enfoque paisajístico significa observar el panorama completo", declaró la directora ejecutiva de la Alianza del Paisaje, la científica ruandesa Éliane Ubalijoro.
Los dos institutos, con presencia en más de 90 países y que albergan una de las mayores colecciones de germoplasma de árboles agrosilvícolas del mundo, centrarán su estrategia en áreas "clave" como mitigación y adaptación al cambio climático; conservación de la biodiversidad y uso sostenible; seguridad alimentaria y nutricional; y medios de vida y bienestar seguros.
Su nueva colaboración también se basa en la idea de que los bosques, las granjas, los sistemas hídricos y las comunidades humanas "no existen de forma aislada", sino que están "profundamente interconectadas".
Por eso, consideran que la respuesta al cambio climático "debe cambiar" en favor de soluciones basadas en la naturaleza.
Los bosques, que en 2024 absorbieron casi el 29 % de las emisiones globales de dióxido de carbono de origen antropogénico de la atmósfera, tienen el "potencial" de capturar aún más dióxido de carbono mediante la restauración de ecosistemas y una mejor gestión de la tierra.
Por su parte, la agrosilvicultura tiene "el doble beneficio" de producir alimentos para apoyar la seguridad alimentaria y nutricional mientras absorbe dióxido de carbono.
Con información de EFE / Foto: Ilustrativa de Pexels