El sarampión, una enfermedad que durante décadas pareció quedar en el pasado gracias a la vacunación masiva, vuelve a encender las alertas sanitarias en México, señaló el epidemiólogo José Manuel Hurtado, quien alertó que se trata de uno de los virus más contagiosos conocidos: una sola persona infectada puede transmitirlo hasta a 18 más.
“Los virus no entran en discusiones. Si encuentran un organismo no protegido, lo infectan y continúan la cadena de transmisión”, explicó el especialista al advertir que el repunte actual es consecuencia directa de la disminución en las coberturas de vacunación en años recientes.
Durante más de dos décadas, México permaneció sin transmisión interna de sarampión tras alcanzar coberturas superiores al 95 por ciento en los años noventa, lo que permitió generar la llamada inmunidad de rebaño. Sin embargo, cuando ese porcentaje bajó —en algunos sitios hasta el 60 por ciento— el virus encontró nuevamente personas susceptibles.
El brote actual inició en febrero de 2025 a partir de casos importados, es decir, personas que adquirieron el virus en el extranjero. Con el paso de los meses se generaron contagios autóctonos y, a un año de distancia, la enfermedad ya ha alcanzado a todos los estados del país.
Veracruz, destacó Hurtado, fue de las últimas entidades en registrar casos, lo que refleja una fortaleza histórica en su esquema de vacunación. No obstante, el virus ya circula en la entidad y el riesgo persiste, especialmente ante la movilidad social y eventos masivos.
El especialista subrayó que el sarampión es incluso más transmisible que el COVID-19. Se propaga por gotas respiratorias al hablar, toser o estornudar, y basta un breve contacto para que ocurra el contagio.
“Si una persona con sarampión se sube a un camión, habla o tose, puede estar dispersando el virus. Por eso es tan importante identificar síntomas tempranos”, explicó.
Entre las señales de alerta están fiebre alta y la aparición de ronchas en los primeros días. A diferencia del dengue, cuyo exantema suele surgir alrededor del quinto día, en el sarampión puede presentarse casi de inmediato tras la fiebre.
Contrario a lo que muchos podrían pensar, los adultos mayores de 50 años no son actualmente el grupo de mayor riesgo. Esto se debe a que estuvieron expuestos de forma natural al virus antes de que fuera controlado en 1996, lo que les permitió desarrollar inmunidad.
Las estadísticas actuales muestran que entre el 95 y 98 por ciento de los casos confirmados se presentan en personas menores de 49 años.
Los grupos prioritarios para vacunación son:
Niñas y niños de 6 a 11 meses, quienes pueden recibir la llamada “dosis cero” como protección inicial.
Menores de 12 meses y 18 meses, para completar su esquema regular de dos dosis.
Personas menores de 50 años que no tengan comprobante de esquema completo.
Personal de salud, independientemente de la edad, por su alto nivel de exposición.
“Si no encuentra su cartilla o no recuerda si recibió las dos dosis, es mejor aplicarse un refuerzo”, recomendó el epidemiólogo.
Las autoridades de salud han instalado módulos en centros de salud, hospitales y algunas instituciones educativas. Se aplican vacunas triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) y doble viral, según la edad del paciente.
Aunque la letalidad actual es baja —25 fallecimientos entre más de 8 mil casos registrados en el país— el especialista advirtió que el riesgo aumenta en personas con comorbilidades como diabetes, hipertensión u obesidad.
“El hecho de que la mortalidad sea baja no significa que no exista. Ya hay personas que han muerto por sarampión”, señaló.
Finalmente, hizo un llamado a la población a informarse sin caer en alarmismos, pero con responsabilidad. “No estamos ante una nueva pandemia, estamos ante el resultado de haber relajado una estrategia que funcionaba: la vacunación. Si retomamos coberturas altas, podemos volver a controlar el virus”.