La deuda pública neta de México cerró el primer semestre de 2026 en un nivel equivalente al 51% del Producto Interno Bruto, según informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. El dato representa un avance respecto al 49.5% registrado en el mismo periodo de 2025 y también supera el 50.4% que se había reportado al cierre del primer trimestre de este año, lo que confirma una tendencia al alza en los pasivos del gobierno federal.
En términos absolutos, la deuda total del país sumó 19.59 billones de pesos, lo que equivale a un crecimiento real anual de 11.7%. Para dimensionar la cifra: un billón equivale a un millón de millones de pesos, por lo que estamos hablando de una cantidad que supera con creces el presupuesto anual de varios estados del país juntos.
Frente a las cifras, Hacienda salió a defender la postura fiscal del gobierno. En un comunicado, emitido a través de las redes sociales de la dependencia, se destacó que México mantiene una posición sólida y que el endeudamiento no representa un riesgo para las finanzas públicas.
"México mantiene una posición fiscal sólida y la deuda se encuentra en niveles sostenibles": Hacienda y Crédito Público
Amador también subrayó que el nivel de deuda del país se encuentra por debajo del promedio de las economías de América Latina, un argumento que el gobierno federal ha utilizado con frecuencia para contextualizar el endeudamiento frente a críticas de analistas y organismos internacionales que han advertido sobre el deterioro gradual de las finanzas públicas mexicanas en los últimos años.
Los números del primer semestre también revelan la razón detrás del crecimiento de la deuda: el gobierno gastó más de lo que ingresó. Hacienda reportó que los ingresos presupuestarios acumulados entre enero y junio de 2026 sumaron más de 4.27 billones de pesos, mientras que el gasto público total llegó a 4.85 billones de pesos en el mismo periodo.
Esa diferencia de aproximadamente 580 mil millones de pesos entre lo que entró y lo que se erogó es, en términos sencillos, lo que se conoce como déficit fiscal: el gobierno gastó más de lo que recaudó y tuvo que recurrir al endeudamiento para cubrir esa brecha. Este esquema no es exclusivo de la actual administración, pero su magnitud genera debate entre economistas sobre la viabilidad de mantenerlo sin consecuencias a mediano plazo.
Los datos de deuda llegaron acompañados de otra cifra que pone en perspectiva el desempeño general de la economía: el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que el Producto Interno Bruto creció 1.5% durante el segundo trimestre de 2026. Si bien se trata de un crecimiento positivo, el ritmo es modesto y está por debajo de lo que el propio gobierno había proyectado para sostener sus metas fiscales sin elevar el endeudamiento.
El crecimiento económico es clave en este análisis porque cuando la economía crece, la deuda como proporción del PIB tiende a estabilizarse o incluso a bajar, aunque el monto nominal aumente. El problema es que cuando el endeudamiento crece más rápido que la economía, como ocurrió en este caso, la proporción sube. Eso es exactamente lo que reflejan las cifras del primer semestre.
Para el ciudadano común, el tema de la deuda pública puede parecer lejano, pero tiene consecuencias muy concretas. Cuando el gobierno destina una parte creciente de su presupuesto al pago de intereses, ese dinero deja de estar disponible para gasto social, infraestructura, salud o educación. En 2026, el costo financiero de la deuda, es decir, lo que el país paga solo en intereses, representa uno de los rubros más pesados del presupuesto federal.
Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han señalado en distintos momentos que México necesita fortalecer sus ingresos públicos para reducir su dependencia del endeudamiento. La reforma fiscal es un tema que distintos actores han colocado sobre la mesa, aunque históricamente ha sido políticamente complicado de impulsar.
El segundo semestre del año será determinante. El gobierno deberá presentar el Paquete Económico 2027, que incluye la propuesta de presupuesto, los criterios de política económica y las proyecciones de deuda para el próximo año. Será en ese momento cuando se verá si la administración ajusta su estrategia fiscal o mantiene el rumbo de gasto elevado.
Por ahora, Hacienda sostiene que las finanzas están bajo control y que el endeudamiento es manejable. Sin embargo, los datos del primer semestre de 2026 muestran que la tendencia al alza en la deuda pública continúa, y que el margen para mantener ese discurso sin ajustes de fondo se va estrechando con cada reporte trimestral.
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— Hacienda (@Hacienda_Mexico) July 30, 2026
Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública al segundo trimestre de 2026.
La economía mexicana presentó un sólido dinamismo durante el segundo trimestre de 2026. El PIB creció 1.5% respecto al trimestre previo, su mayor… pic.twitter.com/GvRX7YzK06