El Jueves Santo es una de las fechas más significativas del calendario cristiano y forma parte central de la Semana Santa. Esta celebración se lleva a cabo el jueves previo al Domingo de Resurrección y marca el inicio del Triduo Pascual.
En esta jornada, los fieles conmemoran la Última Cena, momento en el que Jesucristo compartió el pan y el vino con sus discípulos, estableciendo la Eucaristía, uno de los sacramentos más importantes de la fe cristiana.
Las iglesias alrededor del mundo celebran misas especiales en las que también se recuerda el gesto del lavatorio de los pies, realizado por Jesús como símbolo de humildad, servicio y amor al prójimo. En diversas comunidades, estas ceremonias se complementan con procesiones y representaciones que evocan los momentos previos a su pasión y muerte.
De acuerdo con los evangelios de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan, durante este día se rememoran cuatro episodios clave:
El Jueves Santo no tiene una fecha fija, ya que su celebración depende del calendario litúrgico, que se determina a partir de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte, por lo que puede caer entre marzo y abril.
En la Iglesia católica, esta fecha se conmemora con una serie de celebraciones litúrgicas. Por la mañana, el obispo preside la Misa Crismal, en la que se consagran los santos óleos utilizados en los sacramentos.
Por la tarde se lleva a cabo la Misa de la Cena del Señor, que recuerda la Última Cena y da paso al inicio del Triduo Pascual, periodo que culmina con la celebración de la resurrección de Cristo el Domingo de Pascua.
Asimismo, durante la llamada Hora Santa, los fieles rememoran la oración de Jesús en el huerto de los Olivos, así como los momentos de angustia previos a su arresto.