- En mayo el reencuentro en Veracruz de la Virgen del Rosario y la Virgen de la Candelaria
Recordemos que Veracruz vivirá un acontecimiento religioso sin precedente ya que el próximo sábado 30 de mayo en las aguas del Río Papaloapan se reencontrarán frente a frente la patrona de Alvarado, la Virgen del Rosario y la patrona de Tlacotalpan, la Virgen de la Candelaria.
¿Por qué es un hecho sin precedente? Esta es la leyenda:
En el año de 1776, cuando el río Papaloapan era camino y testigo, llegaron a Alvarado dos cajas silenciosas venidas del otro lado del mar, desde Barcelona, España. Las traían los frailes de la Orden de San Juan de Dios, guiados por la fe y la obediencia a la madre patria.
Nadie sabía qué imagen guardaba cada caja. No había nombre, ni señal, ni palabra escrita. Solo la certeza de que una Virgen debía quedarse en Alvarado y la otra partir hacia Tlacotalpan.
Así fue como una de ellas emprendió el viaje río arriba. Pero al abrir la caja en Tlacotalpan, el asombro cubrió al pueblo: allí estaba la Virgen de la Candelaria, cuando el destino decía que debía llegar la Virgen del Rosario. El error debía corregirse, pensaron los hombres. El cielo, sin embargo, tenía otros planes.
Cada intento por intercambiar las imágenes era detenido por la lluvia. El agua caía con furia, como si el cielo hablara. Las tormentas cerraban los caminos, y el río crecía, impidiendo el paso.
Hasta que un día, desafiando la tempestad, se intentó una vez más. Bajo truenos y relámpagos, las Vírgenes fueron llevadas a donde, en papel, les correspondía. Pero al llegar, ocurrió el milagro silencioso: las imágenes seguían donde estaban.
La Virgen del Rosario permanecía en Alvarado.
La Virgen de la Candelaria seguía en Tlacotalpan.
Entonces el pueblo entendió lo que el cielo había querido decir desde el principio: No fueron los hombres quienes eligieron, sino las Vírgenes mismas. Ellas decidieron su hogar, su pueblo y su gente.
Desde entonces, una vela arde cada febrero en Tlacotalpan, y un rosario se reza en Alvarado. Unidas por el río, por la fe y por la memoria, así han permanecido… y así, dicen, permanecerán eternamente.