La isla de Eel Pie es uno de los secretos mejor guardados de Londres, un pequeño oasis creativo en pleno río Támesis en el que ahora se refugian una veintena de artistas y que antaño albergó conciertos de los Rolling Stones o David Bowie.
De propiedad privada y con 120 habitantes, la isla -que debe su nombre a los tradicionales pasteles de anguila (Eel Pie, en inglés)- solo es accesible durante tres fines de semana al año: dos en verano y uno en la temporada navideña, cuando los artistas allí basados abren las puertas de sus talleres al público.
Tras cruzar el puente que la une con el barrio suburbano de Twickenham, a 20 kilómetros de Londres, Eel Pie recibe al visitante con una hilera de casas pintorescas; una de ellas, de color azul, está custodiada por la escultura de un gallo y tiene un cono de helado en el tejado.
Unos pasos más adelante, el paraje natural da paso al industrial a la llegada al astillero de la isla, en cuyo interior acoge dos armazones de barcos que se entremezclan con caballetes y puestos de arte improvisados.
Detrás se encuentra la zona de los estudios, un conjunto de cobertizos de madera, chapa y ladrillo en el que los artistas de Eel Pie trabajan en sus creaciones, que abarcan disciplinas como la pintura, la escultura o la restauración.
Un lugar único
En uno de los estudios, la artista Nikki Clapp atiende a clientes y curiosos. Una mesa muestra varias de sus obras a la venta, desde figuras de arcilla, hasta macetas con forma de rostro.
Esta exsupervisora de guiones de cine ha trabajado con directores como Steven Spielberg o Tim Burton; pero ahora, ya jubilada, pasa "entre cuatro y cinco días a la semana" en su taller de Eel Pie, según explica en una entrevista con EFE.
Clapp lleva acudiendo a la isla desde hace 20 años, cuando se apuntó a las clases de escultura con arcilla de una artista canadiense en el mismo estudio que, después de la marcha de la profesora, heredó ella.
A su juicio, Eel Pie Island es "un pequeño y único lugar secreto" de Londres donde casi siempre reina la paz, salvo en los fines de semana de puertas abiertas, que califica de "locos" desde que se han popularizado en redes sociales.
"Es mi divertimento, son mis vacaciones. En vez de irme al extranjero a alguna isla, me voy a la mía en el Támesis", sentencia Clapp.
De los Rolling Stones a David Bowie
Eel Pie también aspiró a ser una micronación y llegó a emitir su propio pasaporte. Hasta 1957, cuando no había puente, la única manera de llegar era cruzando el río en barca.
"Bienvenidos a Eelpiland", dice ahora un cartel a la entrada del Museo de Eel Pie, situado en Twickenham y regentado por voluntarios como Wendy McMahon, de 80 años, que rememora con EFE sus visitas a la isla cuando era adolescente y detalla sus vestigios históricos.
La construcción de un hotel en 1830 convirtió a Eel Pie en la 'Riviera' del Támesis, pero fue entre 1956 y 1970 cuando se volvió un destino para los amantes del jazz y del rock, como McMahon, atraídos por el boca-oreja y la mística del lugar.
"Era como ir a otro país. Sentías que ibas a un lugar un poco prohibido (...) Pero me daba igual porque iba por la música y sigue siendo así, sigo viniendo por la música", sostiene la voluntaria. Sus pendientes, en forma de guitarra, dan fe de ello.
Una pared recoge los 1.400 conciertos albergados en el hotel de Eel Pie, donde se repite especialmente el nombre de los Rolling Stones. La banda de rock tocó en la isla en 24 ocasiones, incluyendo una pequeña residencia cada miércoles entre abril y septiembre de 1963.
En la interminable lista también resaltan otros artistas como Rod Stewart, Deep Purple o un joven David Bowie.
En 1971 un incendió acabó con el hotel, para entonces reconvertido en una comuna 'hippie', pero la isla ha mantenido su legado a buen recaudo y sigue cobijando a las nuevas generaciones de artistas londinenses.
Con información de EFE / Foto: EFE