Después de 16 días bajo tierra, sin luz natural y sin certeza de cuánto tiempo había pasado, Erasto Crisanto Valdez volvió a ver a su familia. El pescador de 31 años, originario del Poblado 14 en el municipio del Uxpanapa, regresó a su hogar la noche del lunes 11 de agosto, luego de sobrevivir atrapado en un sistema de cuevas dentro de un cenote ubicado en la zona limítrofe entre Veracruz y Oaxaca. Su historia, que mezcla la rutina de un día de pesca con una pesadilla subterránea de más de dos semanas, conmovió a toda la región.
La comunidad entera salió a recibirlo. Familiares, vecinos y habitantes del poblado se reunieron esa noche para dar la bienvenida a un hombre que muchos, en algún momento durante la larga espera, temieron no volver a ver con vida.
Todo comenzó el 23 de julio cuando Erasto salió a hacer lo que mejor sabe hacer: pescar. Se dirigió a la zona del cenote, una actividad que no debía tener nada de extraordinario. Sin embargo, lo que ocurrió después cambió completamente la historia. Según relató el propio pescador tras su rescate, siguió a un róbalo que se internó en el sistema subterráneo y, sin darse cuenta del peligro, él también se adentró en las cavernas. Para cuando quiso dar media vuelta, ya no encontró la salida.
Quedó atrapado en una cavidad completamente oscura, a más de cien metros de distancia del punto por donde había ingresado. Sin luz, sin referencias visuales y con el sonido del agua como único acompañante, el tiempo dejó de tener sentido para él. Aunque transcurrieron 16 días completos desde su desaparición hasta su rescate, Erasto calculó que habían pasado apenas tres días. Así de brutal puede ser el aislamiento total en un entorno subterráneo.
Afirma que fue un milagro que lo hallaran vivo, porque asegura que cuando se encontraba orando a Dios, escuchó burbujas cerca y ruidos extraños.
El pescador reveló que entonces gritó: "¿Quien anda ahí?" y de pronto apareció uno de los buzos de Protección Civil que lo rescataron.
Desde el momento en que se supo de su desaparición, la movilización fue inmediata. Pobladores de Uxpanapa, autoridades municipales, cuerpos de emergencia y equipos de buzos especializados se sumaron a las labores de búsqueda en una zona de difícil acceso, con sistemas de cavernas que representan un reto técnico considerable incluso para los expertos, confirmó el acalde de Uxpanapa, Martín Alberto Aguilar Cuéllar.
Las jornadas de búsqueda se extendieron día tras día sin resultado visible, lo que incrementó la angustia de la familia y de la comunidad. Sin embargo, el esfuerzo colectivo finalmente dio frutos. El viernes 7 de agosto, equipos de rescate localizaron a Erasto con vida en una caverna del sistema subterráneo, a más de 100 metros del punto de entrada. Estaba vivo.
Para rescatarlo fue necesario el trabajo coordinado de todos los equipos involucrados, especialmente los buzos con experiencia en espeleología y rescate en espacios confinados. Sin su participación, el desenlace podría haber sido muy distinto.
Tras ser sacado del cenote, Erasto fue trasladado de inmediato a un hospital para recibir atención médica. Permanecer más de dos semanas en condiciones extremas —sin alimentación adecuada, sin luz y con humedad constante— deja secuelas físicas que requieren valoración y cuidado especializado. Afortunadamente, superó esta etapa satisfactoriamente y recibió el alta médica en los días siguientes.
El lunes 11 de agosto pudo, por fin, volver a casa. El reencuentro con su familia en el Poblado 14 fue el cierre de una historia que tuvo en vilo a toda la región durante más de dos semanas. Quienes lo esperaban esa noche no solo celebraban su regreso físico, sino también el milagro de que un hombre hubiera resistido solo, en la oscuridad total, más de lo que cualquiera podría imaginar soportar.
Afirman en redes sociales que el caso de Erasto Crisanto Valdez trasciende la nota de rescate, al ser una historia sobre los límites del cuerpo humano, sobre la resistencia psicológica en condiciones extremas y sobre el poder de una comunidad que no se rinde.
El sistema de cenotes y cavernas en la zona limítrofe entre Veracruz y Oaxaca es una red subterránea compleja, poco explorada en su totalidad, que representa tanto una riqueza natural como un riesgo real para quienes se aventuran sin el equipo adecuado.
En total oscuridad y sin alimento, un pescador sobrevivió 15 días atrapado en un cenote de #Oaxaca a 100 metros de profundidad. Gracias a un intenso operativo de búsqueda fue localizado. Él mismo narró su historia: pic.twitter.com/DO0ZOMA4UQ
— Nacho Lozano (@nacholozano) August 12, 2026