Detenida tras atacar con ácido a otra joven. Así la engañó (+Video)

Imagen Detenida tras atacar con ácido a otra joven. Así la engañó (+Video)

Por: Redacción xeu

Lilí Alison fue vinculada a proceso por tentativa de feminicidio tras el ataque ocurrido en la Alameda de Celaya, Guanajuato

Una emboscada disfrazada de compraventa por redes sociales terminó en una pesadilla para una joven de 24 años en Celaya, Guanajuato. La víctima, identificada como Sandra, sufrió quemaduras graves en rostro, cabeza y cuerpo tras recibir el impacto de una sustancia corrosiva que le fue arrojada en plena vía pública. Meses después de aquella noche, la responsable fue detenida y ya enfrenta la justicia.

Una cita falsa que terminó en ataque

Todo comenzó cuando Sandra acordó encontrarse con una compradora en la Alameda de Celaya para cerrar una venta de productos que había publicado en redes sociales. Llegó al lugar acompañada de su novio, pero la supuesta compradora nunca apareció. Cuando ambos decidieron retirarse, una mujer los interceptó de manera sorpresiva.

La agresora, identificada como Lilí Alison N., se acercó al momento menos esperado y gritó "¡Feliz Halloween!" antes de lanzar una sustancia corrosiva directamente sobre Sandra. El ataque fue premeditado, calculado y ejecutado con una crueldad que conmocionó a la comunidad de Celaya desde que el caso salió a la luz pública en junio pasado.

El novio de Sandra intentó protegerla y también resultó herido durante el incidente. Tras cometer el ataque, Lilí Alison escapó a bordo de un automóvil, dejando a sus víctimas tendidas en el lugar con lesiones que requerirían atención médica urgente.

Las secuelas que Sandra carga hasta hoy

Las lesiones que sufrió la joven no fueron menores. Las quemaduras causadas por el ácido le afectaron zonas sumamente sensibles del cuerpo, incluyendo rostro y cabeza, lo que representa un daño que, en muchos casos similares, deja cicatrices permanentes y consecuencias físicas y emocionales de largo plazo. Sandra tenía 24 años cuando su vida cambió por completo aquella noche en la Alameda de Celaya.

Los ataques con sustancias corrosivas han sido reconocidos en México y en el mundo como una forma de violencia extrema que se ejerce de manera desproporcionada contra mujeres. No son accidentes ni arrebatos: son agresiones planificadas que buscan desfigurar, marcar y destruir la identidad de la víctima. En ese contexto, el sistema judicial mexicano ha avanzado en tipificar estos hechos con la gravedad que merecen.

La Fiscalía de Guanajuato actuó: detención este 17 de julio

La Fiscalía General del Estado de Guanajuato abrió una carpeta de investigación desde el momento del ataque y trabajó en la identificación y localización de la responsable durante semanas. El resultado de esa investigación se conoció este 17 de julio, cuando se confirmó oficialmente la detención de Lilí Alison N.

La captura no fue el único avance. Las autoridades judiciales decidieron vincular a proceso a la imputada por el delito de feminicidio en grado de tentativa, uno de los cargos más serios que contempla el marco legal mexicano cuando se trata de violencia extrema contra mujeres. Además, se le impuso la medida cautelar de prisión preventiva, lo que significa que Lilí Alison permanecerá detenida mientras avanza el proceso legal en su contra.

¿Por qué se habla de feminicidio en tentativa?

Para muchos puede resultar llamativo que un ataque con ácido sea calificado como tentativa de feminicidio y no simplemente como lesiones graves. La razón está en la interpretación jurídica del acto: cuando una agresión está cargada de odio de género, implica una intención de destruir o eliminar a la víctima por el hecho de ser mujer, y su nivel de violencia es tal que pone en riesgo la vida, los jueces pueden encuadrar la conducta dentro de esa figura legal más grave.

En el caso de Sandra, los elementos reunidos por la fiscalía apuntaron en esa dirección. El ataque no fue una riña improvisada: fue una trampa, una actuación teatral —el grito de "Feliz Halloween" así lo revela— y una agresión con una sustancia que pudo haber resultado letal. Que la víctima haya sobrevivido no reduce la intención que había detrás del acto.

Un caso que pone el foco en la seguridad en redes sociales

Más allá del proceso judicial, este caso vuelve a encender una conversación necesaria sobre los riesgos que pueden surgir al concretar ventas o intercambios acordados a través de plataformas digitales y redes sociales. En Guanajuato, como en otras partes del país, las autoridades han insistido en que este tipo de transacciones deben realizarse en espacios públicos seguros, idealmente en módulos habilitados para ello, y de preferencia acompañado de alguien de confianza.

Sandra siguió algunas de esas recomendaciones: fue acompañada y eligió un espacio abierto como la Alameda. Sin embargo, la agresora también conocía ese protocolo y lo utilizó a su favor para tender la trampa. Eso, lamentablemente, es una realidad que las recomendaciones de seguridad no siempre pueden anticipar.

Justicia en marcha, pero el camino es largo

La detención de Lilí Alison N. y su vinculación a proceso representan un avance importante en la búsqueda de justicia para Sandra y su familia. Sin embargo, el proceso judicial apenas comienza. La imputada deberá enfrentar las audiencias correspondientes, y será un juez quien determine en su momento si la responsabilidad penal se acredita plenamente y qué sanción corresponde.

Lo que sí es un hecho es que el caso no quedó impune. En un país donde la impunidad en delitos de violencia de género sigue siendo una herida abierta, que una carpeta de investigación derive en una detención y en cargos formales es, al menos, un paso en la dirección correcta. Sandra y quienes la acompañan en este proceso esperan que la justicia llegue completa.

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