El internacionalista Luis Peña explicó que la intervención de Ueno Bank y los presuntos conflictos de interés relacionados con el mandatario provocaron un desgaste acelerado de su imagen y una crisis de confianza ciudadana. Santiago Peña presentó su renuncia este jueves, cuando el Congreso debatía someterlo a juicio político.
La crisis financiera de Ueno Bank y los cuestionamientos por los presuntos vínculos del presidente Santiago Peña con el grupo empresarial relacionado con la institución bancaria llevaron al mandatario paraguayo a presentar su renuncia este jueves 5 de noviembre, en medio de la presión política y social que enfrentaba su gobierno.
En entrevista, el internacionalista Luis Peña explicó que el caso representa un ejemplo de cómo una crisis financiera puede afectar la confianza ciudadana en las instituciones y en la figura presidencial, particularmente cuando existen señalamientos sobre posibles conflictos de interés.
El especialista recordó que, a mediados de año, Santiago Peña figuraba entre los presidentes latinoamericanos con mayores niveles de aprobación; sin embargo, su imagen se deterioró rápidamente tras la intervención de Ueno Bank y las dudas sobre el manejo de recursos públicos y fondos relacionados con las pensiones de los paraguayos.
La entidad financiera fue intervenida por las autoridades ante problemas de solvencia. La medida provocó que millones de clientes quedaran temporalmente sin acceso a sus cuentas y generó protestas y exigencias para que se garantice la devolución de los recursos.
Luis Peña señaló que uno de los elementos que agravó la crisis fue la relación que el presidente había mantenido con el grupo empresarial vinculado al banco, del que fue accionista hasta 2025.
A esto se sumaron cuestionamientos por la presencia de recursos de instituciones públicas y fondos previsionales en la entidad financiera, así como señalamientos sobre posibles conflictos de interés en las decisiones relacionadas con el banco.
El internacionalista consideró que esta situación no solamente afectó la confianza en el sistema financiero paraguayo, sino también la legitimidad del propio presidente.
“Esto hizo quebrar la confianza, no solamente de los ciudadanos en el sistema financiero paraguayo, sino también en la cuestión del propio presidente por algún asunto de conflicto de interés”, explicó.
Los señalamientos contra Peña formaron parte de las acusaciones impulsadas en el Congreso para iniciar un juicio político. Entre ellas se mencionaron sus vínculos empresariales con el grupo relacionado con Ueno y el manejo de recursos públicos y previsionales. Estas acusaciones deberán distinguirse de una resolución judicial sobre su responsabilidad.
El especialista explicó que la renuncia ocurrió cuando el mandatario enfrentaba una presión creciente, luego de que legisladores de su propio partido se sumaran al respaldo del procedimiento para someterlo a juicio político.
De acuerdo con Luis Peña, el presidente optó por presentar su dimisión antes de que el Congreso pudiera avanzar en su destitución mediante ese mecanismo.
“Yo prefiero renunciar a que me hagan renunciar a través de un juicio político”, resumió el internacionalista al explicar la decisión del mandatario.
Este jueves, la Cámara de Diputados aprobó con 78 votos a favor el pedido de juicio político contra Santiago Peña. La renuncia y el procedimiento legislativo quedaron sujetos a la resolución de las instancias correspondientes, por lo que el desenlace institucional todavía debía definirse en el Senado.
Ante la posibilidad de que una situación de esta naturaleza se replique en México, Luis Peña señaló que es necesario considerar las diferencias entre ambos sistemas financieros y las instituciones que administran los recursos públicos.
Como ejemplo, mencionó que en Paraguay la controversia involucró a una entidad bancaria privada relacionada con el grupo empresarial del que el presidente había formado parte, mientras que en México los programas de pensiones y becas del Gobierno federal se canalizan a través del Banco del Bienestar.
Por ello, consideró que no se trata de escenarios directamente equivalentes, aunque reconoció que cualquier problema que afecte el pago de pensiones, becas o recursos públicos puede generar inquietud y desconfianza entre la población.
Luis Peña señaló que, tras la renuncia, uno de los principales desafíos para Paraguay será garantizar una transición ordenada y recuperar la estabilidad política, social y económica.
Advirtió que la crisis también puede tener repercusiones en la percepción de los inversionistas extranjeros, debido a la incertidumbre generada por el colapso de la institución bancaria y los cuestionamientos sobre la relación entre autoridades y entidades financieras.
El internacionalista consideró que el país deberá concentrarse en dar certidumbre a la población, proteger los recursos de los ahorradores y esclarecer las responsabilidades relacionadas con el caso.