Un dolor inesperado en el brazo y un cambio en la apariencia de su pezón fueron las primeras señales que llevaron a Yadira Cruz Hermida a descubrir que tenía cáncer de mama. Hoy, después de 14 años de haber recibido el diagnóstico, comparte su historia de supervivencia y hace un llamado a las mujeres para que no ignoren los cambios en su cuerpo.
Yadira tenía 38 años cuando comenzó a notar que algo no estaba bien. Primero sintió dolor en un brazo y posteriormente observó que uno de sus pezones comenzaba a contraerse.
Ante esta situación, habló con su esposo y ambos decidieron acudir inmediatamente a realizarse una mastografía y un ultrasonido.
Una semana después ya se encontraba en consulta médica ante la sospecha de cáncer. Tras una biopsia, recibió el diagnóstico que cambiaría su vida: cáncer de mama en etapa uno.
“A las tres semanas me dijeron: ‘Sí, tienes cáncer de mama, estás en etapa uno. Estamos a tiempo. Y prepárate para todo el tratamiento difícil que viene’. Dije: ‘Adelante. Al toro por los cuernos y así será’. Gracias a Dios, aquí estoy”.
El tratamiento representó uno de los momentos más difíciles de su vida, especialmente porque en aquel entonces tenía hijos pequeños que fueron testigos de los cambios físicos que experimentó.
Yadira recibió seis sesiones de quimioterapia y 25 de radioterapia, además de someterse a una cirugía en la que le retiraron la mama izquierda.
“Sí fueron muy duras, muy difíciles. Fue ver cambios muy fuertes. Más que nada porque tenía yo hijos pequeños en ese entonces. Ellos empezaron a ver todo lo que fue pasando poco a poco conmigo”.
Las radiaciones también dejaron consecuencias físicas, como lesiones en la piel, pero asegura que actualmente lo más importante es continuar con vida y disfrutar de su familia.
“Sí, me quitaron la mama izquierda. Tengo una cicatriz grande. Ahorita ya no me da pena. No me pongo prótesis, no me pongo nada, no me importa. Yo lo que me interesa es que estoy viva, estoy con mis hijos, estoy con mi familia”.
Yadira recordó que su abuela paterna padeció cáncer de mama, por lo que considera importante que las mujeres conozcan sus antecedentes familiares.
Reconoció que antes de recibir su diagnóstico no se había realizado estudios de detección, pero desde entonces mantiene revisiones médicas periódicas.
Ahora, como sobreviviente, busca transmitir un mensaje a quienes por miedo, desconocimiento u otras circunstancias no han acudido a una revisión.
Su recomendación es buscar atención médica inmediata cuando se detecte alguna alteración en las mamas, ya que recibir un diagnóstico oportuno permite iniciar el tratamiento en etapas tempranas.
“Que si notan algo diferente en sus mamas, no se dejen. Que vayan de inmediato a ver al doctor, que se hagan estudios. Porque detectarlo a tiempo es estar aquí”.
A 14 años de aquella experiencia, Yadira continúa compartiendo su testimonio para recordar que detrás de cada diagnóstico de cáncer de mama hay una historia de lucha, tratamientos difíciles y esperanza.