La presencia de un robot humanoide que caminó, bailó e interactuó con niños en el zócalo de Veracruz generó diversas reacciones, entre ellas la de la Iglesia católica, que llamó a utilizar la tecnología para el bien de la humanidad, pero advirtió sobre los riesgos de que estos avances puedan salirse de control.
El padre Aurelio Mojica Limón, vocero de la Diócesis de Veracruz, reconoció la capacidad y creatividad humana para desarrollar este tipo de tecnología, aunque consideró necesario establecer precauciones ante sus posibles consecuencias.
“La tecnología, la capacidad humana, la creatividad humana, la inteligencia humana pues siempre va a estar y manifestarse, y yo creo que sí hay que darle lugar y la importancia, pero siempre ojalá que la inteligencia humana y la ciencia pues sea utilizada para bien, no para mal”, expresó.
El sacerdote señaló que, aunque la presencia del robot en el zócalo de Veracruz resultó una experiencia positiva, es importante mantener medidas de precaución ante el desarrollo de estas tecnologías.
Consideró que los robots y otros inventos deben someterse a pruebas y evaluaciones para evitar situaciones inesperadas.
“Siempre estos robots y todos estos tienen sus precauciones porque no sabemos si se pueda salir de control. Y así como hay otras cosas o inventos que tienen que irse pues con cierto cuidado, ¿no? Porque no sabemos las reacciones al final que puedan tener”, comentó.
Mojica Limón supuso que el robot fue sometido a numerosas pruebas antes de interactuar con las personas y reconoció que, al menos durante su presentación, no observó motivos para considerar negativa su presencia.
El vocero de la Diócesis de Veracruz también reflexionó sobre el avance de la inteligencia artificial y la robótica desde una perspectiva religiosa.
Señaló que los avances científicos no deben llevar a la humanidad a olvidar sus creencias religiosas ni a colocar la ciencia por encima de Dios.
“Venimos de Dios y por mucho que avance la ciencia, que avance el ser humano, no debemos de olvidarnos ni de relegar a Dios e idolatrar a la ciencia”, afirmó.
El sacerdote insistió en que la ciencia y la tecnología deben ser herramientas al servicio de las personas, utilizadas con responsabilidad y sin perder de vista los valores humanos y espirituales.