La recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR) enfrenta una de sus mayores caídas en años, una situación que, de acuerdo con el economista Luis Martínez, del ITAM, estaría relacionada con factores como la menor rentabilidad de las empresas, el bajo crecimiento económico, la inversión y el avance de la informalidad laboral.
En entrevista con XEU, el especialista explicó que entre enero y agosto de 2025 se había alcanzado alrededor de 71.3% de la meta de recaudación establecida en la Ley de Ingresos de la Federación, mientras que en el mismo periodo de 2026 el avance se ubica, según sus datos, en aproximadamente 65%.
Martínez señaló que esto representa una variación real anual negativa cercana a 5.6% en la recaudación del impuesto.
Una de las posibles explicaciones, indicó, está relacionada con el comportamiento de las empresas y sus ingresos.
El economista señaló que el ISR está estrechamente vinculado con los ingresos y las utilidades de personas morales, por lo que una reducción en las ganancias empresariales termina impactando en la cantidad de impuesto que se recauda.
“Hay una caída recaudatoria a raíz de menores pagos de personas morales”, explicó.
De acuerdo con su análisis, esto podría reflejar que algunas empresas están obteniendo menores utilidades de las previstas, en un contexto de menor dinamismo económico e inversión.
Otro de los elementos que, a consideración del especialista, estaría detrás del menor ingreso tributario es el crecimiento de la informalidad laboral.
Martínez señaló que alrededor de 55% de las personas trabajadoras en México se encuentran en la informalidad, lo que limita la base de contribuyentes y la recaudación asociada al empleo formal.
Añadió que, de acuerdo con las cifras que analizó, durante este año se han generado alrededor de 420 mil empleos formales, pero también se han perdido aproximadamente 104 mil, mientras que el número de personas en la informalidad habría aumentado en cerca de 788 mil respecto al mismo periodo del año anterior.
El economista consideró que los costos asociados a la formalidad —como impuestos, seguridad social y aportaciones al Infonavit— pueden representar un incentivo para que algunas empresas opten por esquemas informales.
Martínez también relacionó el comportamiento de la recaudación con un escenario de bajo crecimiento económico y menor inversión.
En particular, señaló que factores que afectan la certidumbre para las empresas pueden repercutir en las decisiones de inversión y, posteriormente, en la generación de empleos formales.
Entre los elementos que mencionó están la inseguridad y la incertidumbre relacionada con cambios institucionales, incluida la reforma judicial.
“Cuando las empresas fuera del país no tienen certidumbre a través de los contratos (...) pues hace que haya menos inversión”, sostuvo.
El especialista consideró que una menor llegada de inversiones puede traducirse en menos empresas, menos empleos formales y, por consecuencia, una menor base sobre la cual se recauda el ISR.
Una menor recaudación puede complicar la ejecución del gasto público si los ingresos quedan por debajo de lo previsto en el presupuesto.
Martínez explicó que, si el gobierno contempla gastar 100 pesos pero solamente obtiene 95 pesos de ingresos, existe una diferencia que tendría que compensarse mediante otras fuentes de financiamiento o mediante ajustes al gasto.
Esto, señaló, podría repercutir eventualmente en proyectos de infraestructura y servicios públicos, como hospitales, carreteras, drenaje o sistemas de tuberías, dependiendo de las decisiones presupuestarias que adopten las autoridades.
Para el economista, una de las principales vías para fortalecer la recaudación consiste en aumentar el empleo formal y generar condiciones que favorezcan la inversión y el crecimiento económico.
Martínez sostuvo que la caída en la recaudación del ISR debe entenderse más como un síntoma que como el problema de fondo.
“La caída del ISR no es el problema como tal, es el síntoma; y la enfermedad es la poca inversión, el poco crecimiento económico y, sobre todo, la informalidad”, afirmó.
En su opinión, mientras no aumente de manera sostenida el empleo formal, la capacidad del gobierno para incrementar sus ingresos tributarios seguirá enfrentando limitaciones.