¿La IA decidirá por nosotros? Advierten de riesgo de la Inteligencia Artificial

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Por: Anabel Vela
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La inteligencia artificial representa una herramienta con grandes beneficios para la sociedad, pero también un riesgo cuando comienza a sustituir a la persona humana en decisiones que implican criterios éticos y morales, advirtieron representantes de la Iglesia católica durante el encuentro “Iluminemos y actualicemos juntos nuestra tarea cultural y educativa”.

Durante la rueda de prensa, se destacó que los avances tecnológicos, entre ellos la inteligencia artificial, la robótica y las nuevas tecnologías de comunicación, plantean desafíos inéditos para la educación y la cultura, debido a que pueden terminar deshumanizando a la sociedad si son utilizados como instrumentos de poder o para someter a otras personas.

El secretario ejecutivo de la Dimensión para la Cultura y la Educación del Episcopado Mexicano, Carlos Sandoval Rangel, señaló que el reto consiste en garantizar que estos avances permanezcan al servicio del ser humano y no que la humanidad termine sometida a ellos.

“Las decisiones éticas y morales son fundamentales y es la persona humana la que debe tomar esas decisiones. No el robot, no la máquina, no el algoritmo, sino la persona humana”, se enfatizó durante el encuentro.

En la rueda de prensa también participó  Mons. Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, Obispo Emérito de la Diócesis de Veracruz y el padre Guillermo Arturo Ramírez, Responsable de la Pastoral de Educación y Cultura de la Diócesis de Veracruz.

Se explicó que la inteligencia artificial, al igual que cualquier otra herramienta desarrollada por el ser humano, no es mala por sí misma. El riesgo aparece cuando se utiliza de manera inadecuada o cuando se le otorga la capacidad de tomar decisiones que corresponden exclusivamente a las personas.

Uno de los principales peligros identificados es que los algoritmos comiencen a determinar aspectos que involucran la vida, la convivencia y hasta decisiones relacionadas con conflictos y guerras, desplazando la capacidad humana de discernir entre el bien y el mal.

Los participantes retomaron el planteamiento del papa León XIV sobre la necesidad de decidir entre construir una nueva “torre de Babel”, basada en el poder y la dominación, o construir una sociedad en la que exista espacio para todas las personas y en la que la tecnología contribuya al desarrollo humano.

En este sentido, insistieron en que la tecnología debe ser un medio y nunca un fin, por lo que la educación tiene un papel fundamental para formar personas capaces de utilizar responsablemente las nuevas herramientas.

La educación, frente al desafío tecnológico

En rueda de prensa  también se advirtió que uno de los grandes desafíos actuales consiste en recuperar el valor de la persona dentro de las escuelas y las familias.

La Iglesia planteó que educar no significa únicamente transmitir conocimientos, sino formar personas, acompañarlas y ayudarlas a desarrollar criterios para enfrentar una realidad en la que los dispositivos electrónicos, las redes sociales y ahora la inteligencia artificial tienen cada vez mayor presencia.

Ante esta situación, se presentaron cuatro documentos relacionados con la educación, la cultura y la formación de las familias y materiales orientados a fortalecer la participación de los padres de familia en la educación.

También se informó sobre los Talleres para Padres de Familia, que constan de diez sesiones y buscan recuperar a los padres como los primeros responsables de la formación de sus hijos.

Los organizadores señalaron que estos talleres ya se han implementado en distintas comunidades y que pueden organizarse grupos de alrededor de 15 personas, tanto en parroquias como en colegios.

Finalmente, los participantes insistieron en que el desarrollo tecnológico no debe significar la pérdida de la dignidad humana. Por el contrario, consideraron que mientras la persona permanezca en el centro de las decisiones, será posible convivir de manera responsable con la inteligencia artificial, la robótica y los demás avances tecnológicos.

“Cuando sale la persona del centro surgen los intereses de poder, de lucha y estructuras que nos dañan como sociedad”, fue una de las principales reflexiones planteadas durante el encuentro.
 

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