Este es el socio de tecladista de Camilo Séptimo, investigado por multihomicidio

Imagen Este es el socio de tecladista de Camilo Séptimo, investigado por multihomicidio

Por: Redacción xeu

El hombre que ahora se encuentra detenido y es señalado como presunto responsable del multihomicidio del tecladista de Camilo Séptimo, Jonathan Meléndez, mantenía en redes sociales una imagen que, a simple vista, distaba de lo que muchas personas asociarían con alguien acusado de un crimen de esta magnitud.

Diego Sebastián “N”, de origen argentino, quien de acuerdo con las investigaciones mantenía una relación de negocios y confianza con el músico, mostraba en sus redes sociales fotografías de su vida personal, reuniones con personas cercanas y momentos que proyectaban la imagen de un hombre de familia, bien vestido y alejado de cualquier apariencia relacionada con la violencia.

Esa imagen contrasta ahora con la investigación que derivó en su detención el miércoles 2 de septiembre, cuando fue capturado junto con Gerardo “N”, también señalado como presunto participante en los hechos.

De socio y conocido cercano a presunto responsable

La relación entre el músico y Diego Sebastián “N” es uno de los elementos que las autoridades investigan. Según las primeras indagatorias, ambos tenían vínculos comerciales y existía una relación de confianza que habría permitido al detenido acercarse al entorno de la familia.

El tecladista fue asesinado junto con su esposa, quien estaba embarazada; su pequeña hija y una trabajadora doméstica, dentro de su domicilio en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

Las autoridades investigan, entre otras hipótesis, una posible disputa relacionada con 300 mil pesos.

Socios en un negocio de rentas vacacionales en Valle de Bravo

Además de su relación personal, Jonathan Meléndez y Diego Sebastián “N” eran socios en un negocio relacionado con la renta de propiedades para estancias vacacionales en Valle de Bravo, Estado de México, de acuerdo con información difundida tras el multihomicidio.

Reportes periodísticos señalan que ambos habrían administrado alrededor de 32 propiedades en Valle de Bravo, algunas de ellas ofertadas mediante plataformas digitales de hospedaje, entre ellas Airbnb, bajo la marca Nomad P.M.

El negocio de rentas vacacionales también habría tenido presencia en otros destinos turísticos como Acapulco, Tepoztlán y Cuernavaca, con propiedades que se promocionaban para estancias de descanso.

Esta sociedad comercial cobra relevancia dentro de las investigaciones por el asesinato de Jonathan Meléndez y su familia, debido a que una de las líneas que se indagan apunta a un posible conflicto económico relacionado con 300 mil pesos. No obstante, el móvil continúa bajo investigación y no puede darse por acreditado judicialmente.

De acuerdo con información publicada este jueves, la página vinculada con Nomad P.M. dejó de estar disponible después de que se conoció el crimen. Reportes periodísticos también documentaron antiguas acusaciones en redes sociales contra personas vinculadas con el negocio por presuntos problemas con rentas vacacionales; esos señalamientos, por sí mismos, no constituyen una sentencia ni acreditan responsabilidad penal.

El dato refuerza uno de los aspectos que más ha llamado la atención del caso ocurrido en Atizapán de Zaragoza: el hombre detenido como presunto responsable no era un desconocido para el músico, sino alguien de su círculo de confianza y con quien mantenía una relación de negocios.

Sus redes sociales muestran otra faceta

Antes de convertirse en uno de los nombres centrales de la investigación, Diego Sebastián “N” llevaba una vida que en sus publicaciones mostraba una faceta completamente distinta.

Sus fotografías lo muestran acompañado de familiares y personas de su círculo cercano, con una apariencia cuidada y una vida social que no proyectaba señales evidentes de violencia.

El contraste ha llamado la atención: un hombre que públicamente podía ser identificado como socio, conocido y miembro de una familia, ahora aparece señalado por las autoridades como presunto responsable de un crimen múltiple.

Sin embargo, es importante precisar que una fotografía, una publicación en redes sociales o la apariencia de una persona no son pruebas de inocencia ni de culpabilidad.

La apariencia no determina quién es un asesino

El caso también pone sobre la mesa una realidad incómoda: no existe una apariencia única de un criminal.

Una persona puede presentarse ante los demás como profesionista, empresario, padre de familia, amigo o vecino y, aun así, ser investigada por un delito grave. Pero también puede ocurrir lo contrario: que una persona con una apariencia considerada “sospechosa” no tenga relación alguna con un crimen.

Por eso, en el caso de Diego Sebastián “N”, lo relevante no es cómo vestía, qué fotografías publicaba o qué imagen proyectaba en redes sociales, sino las pruebas que la Fiscalía pueda presentar para determinar su posible participación en el multihomicidio.

Detenido, pero no condenado

Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” fueron detenidos y permanecen bajo investigación que ha revelado que ambos  habrían llegado en un Kia gris al residencial donde ocurrió el crime de Jonathan Samuel Meléndez y de integrantes de su familia.

Asimismo, estableció que el vehículo llevaba placas de un Chevrolet Ónix y durante el ataque habría utilizado un silenciador.

Rosen habría acudido acompañado de Gerardo Cisneros, quien dejó una licencia en el acceso al residencial. La Policía de Atizapán localizó el documento y ese indicio habría sido clave para comenzar a rastrearlos.

El caso recuerda que la violencia no siempre tiene un rostro reconocible. Las redes sociales pueden mostrar fotografías de una vida aparentemente normal, familiar y tranquila, pero son las investigaciones y las pruebas, no las apariencias, las que deben determinar la verdad sobre un crimen.

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