Lagunas de Veracruz están en riesgo advierte especialista; entérate ¿Por qué?

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Por: Inés Tabal
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Las lagunas de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río enfrentan un proceso de degradación que podría poner en riesgo su capacidad para regular el agua y reducir afectaciones por inundaciones.

Beatriz Solís Rincón, fundadora del colectivo Mujeres Restaurando el Sistema, señaló que actualmente el “núcleo” de estos ecosistemas, es decir, los cuerpos de agua, se encuentran contaminados y degradados.

Explicó que uno de los casos más preocupantes es el de Arroyo Moreno, donde los arrastres de sedimentos provenientes de dos cuencas principales y una subcuenca han provocado una importante sedimentación.

A esto se suman aguas residuales y descargas clandestinas, situación que, afirmó, está relacionada con la falta de orden en materia de desarrollo urbano, ordenamiento territorial y vivienda.

“Estamos viendo cosas que no veíamos en los humedales, como que se nos desbordan muy rápido y se secan muy rápido. Eso ya no es normal”, explicó.

Solís Rincón detalló que los humedales forman parte de un corredor biológico y una zona costera, por lo que la construcción de infraestructura, el desvío de los flujos de agua, el sellado del suelo y la impermeabilización provocan que estos ecosistemas se fragmenten.

Esta fragmentación, advirtió, incrementa las temperaturas y los riesgos de inundación y de licuación del suelo.

La problemática, indicó, no se limita a un solo punto, sino que se extiende por distintos municipios de la región, desde Veracruz y Boca del Río hasta Medellín y con afectaciones que ya alcanzan la zona de Alvarado.

Ante este panorama, se impulsa una mesa de trabajo con la participación de los tres niveles de gobierno, con el objetivo de buscar acciones para atender la situación de los humedales.

La ambientalista destacó que el deterioro todavía puede revertirse, aunque será necesario cambiar la manera en que se busca reconectar el ecosistema.

Explicó que, ante la pérdida de conexiones en la parte baja del sistema, una alternativa es recuperar la conectividad mediante el arbolado, lo que permitiría favorecer nuevamente la vida silvestre y contribuir a la seguridad hídrica de la región.

Solís Rincón insistió en que los humedales no deben verse como terrenos disponibles para urbanizar, sino como ecosistemas fundamentales para la población.

“Somos parte de ellos”, señaló, al destacar la importancia de entender para qué sirven estos espacios y qué acciones deben realizarse para conservarlos.

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