El deslinde de Morena respecto al regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa representa un hecho inédito en la política reciente de México y podría dejar al mandatario en una posición de aislamiento político, advirtió el especialista en seguridad Raúl Benítez Manaut.
En entrevista con el diario El Universal, el integrante del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, consideró que la reincorporación de Rocha Moya al cargo, después de 112 días de licencia, representa un desafío tanto para el gobierno de México como para Morena y para el escenario político de Sinaloa rumbo a las elecciones de 2027.
La dirigencia nacional de Morena aseguró que no tuvo conocimiento previo de la decisión de Rocha Moya de regresar al Ejecutivo estatal y calificó la reincorporación como una determinación personal.
La postura fue respaldada por integrantes de la dirigencia morenista, mientras que gobernadores, senadores y diputados del partido también marcaron distancia y señalaron que las decisiones individuales no están por encima del proyecto político de Morena.
Benítez Manaut consideró particularmente relevante que el mandatario sinaloense haya tomado la decisión sin consultar, según sus declaraciones, ni a la presidenta Claudia Sheinbaum, ni a la Secretaría de Gobernación ni a la dirigencia nacional de Morena.
El académico sostuvo que Rocha Moya enfrenta ahora un escenario político complejo, al considerar que su regreso al cargo lo coloca en una situación de mayor vulnerabilidad frente a las investigaciones que permanecen abiertas.
Benítez Manaut calificó al gobernador como un posible “lastre” para Morena y señaló que en Sinaloa existe una situación de “ingobernabilidad muy fuerte”, debido a que Rocha Moya regresó al cargo en medio de un distanciamiento político con buena parte de su partido.
El especialista también advirtió que el retorno del gobernador podría tener repercusiones en el proceso electoral de Sinaloa en 2027, al convertirse en un asunto que Morena deberá enfrentar políticamente.
Rocha Moya dejó temporalmente la gubernatura el pasado 1 de mayo, después de que autoridades de Estados Unidos difundieran señalamientos relacionados con presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa.
Durante los siguientes 112 días permaneció separado del cargo y compareció ante autoridades mexicanas en calidad de testigo. El Congreso de Sinaloa había aprobado su licencia y Yeraldine Bonilla Valverde asumió temporalmente el Ejecutivo estatal.
El gobernador anunció posteriormente su regreso al Palacio de Gobierno de Sinaloa, argumentando que se reincorporaba para cumplir con el mandato otorgado por los ciudadanos.
Sin embargo, su retorno generó una respuesta inmediata de Morena y del gobierno federal, que enfatizaron que la decisión correspondió exclusivamente al mandatario estatal.
La reincorporación de Rocha Moya ocurre mientras continúan las investigaciones relacionadas con los señalamientos formulados por autoridades estadounidenses y en un momento de fuerte presión política para el gobernador.
Para Benítez Manaut, el principal desafío será determinar cómo podrá operar el Ejecutivo de Sinaloa con un gobernador que enfrenta un evidente distanciamiento de la dirigencia de Morena.
El Universal