El gobierno de Cuba cuestionó la política de sanciones de Estados Unidos y afirmó que las medidas económicas impulsadas por Washington dificultan los esfuerzos de La Habana para atraer inversión privada y extranjera.
En una entrevista concedida a The Associated Press (AP), el embajador cubano ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, señaló que existe una contradicción entre la exigencia estadounidense de que Cuba permita una mayor participación privada en su economía y la imposición constante de nuevas restricciones.
El diplomático dirigió sus cuestionamientos al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, principal responsable de la política de la administración de Donald Trump hacia la isla.
“¿A qué le tienen miedo?”, planteó Soberón al referirse a las sanciones. El embajador cuestionó por qué Washington continúa aplicando nuevas medidas contra Cuba si considera que el gobierno de la isla es económicamente débil e ineficiente.
De acuerdo con información de la agencia The Associated Press, el gobierno de Miguel Díaz-Canel anunció en junio una serie de modificaciones encaminadas a transformar distintos sectores de la economía cubana, históricamente bajo un fuerte control estatal.
Entre las medidas se contempla otorgar mayores espacios a empresas privadas, facilitar operaciones de importación y exportación, permitir la contratación directa de trabajadores, autorizar bancos privados y promover inversiones de ciudadanos cubanos que viven en el extranjero.
La Habana también identifica oportunidades para capital privado en sectores como energía solar, bienes raíces, turismo y marinas, en un intento por enfrentar la falta de electricidad y reactivar fuentes de ingresos.
Sin embargo, Soberón sostiene que las sanciones estadounidenses generan un entorno poco atractivo para los inversionistas, particularmente por los problemas de combustible, electricidad y operación de negocios que enfrenta la isla.
El Departamento de Estado respondió a la consulta de AP con una declaración de Marco Rubio, quien sostuvo que Estados Unidos continuará anunciando sanciones periódicamente para impedir que el gobierno cubano encuentre mecanismos para sortear las restricciones.
La postura estadounidense se ha traducido en nuevas medidas contra sectores estratégicos de la economía cubana. El jueves, Washington anunció sanciones contra empresas estatales vinculadas con las industrias de minería, metales y construcción.
La política de presión económica se suma al embargo estadounidense vigente desde hace décadas y a otras medidas adoptadas durante la administración Trump.
Señala que estas acciones han contribuido a agravar problemas económicos que ya enfrentaba Cuba, incluidos apagones, dificultades en el transporte y escasez de alimentos y medicamentos. La situación también ha afectado la confianza de algunos inversionistas extranjeros.
El caso refleja una de las principales tensiones en la relación entre Cuba y Estados Unidos: mientras Washington exige cambios económicos y una mayor apertura al sector privado, La Habana sostiene que las sanciones estadounidenses dificultan precisamente las condiciones necesarias para concretar esa transformación.
Con información de The Associated Press