Estrecho de Ormuz: ¿por qué es clave para la economía y la seguridad mundial?

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Por: Alexandra Burch
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El estrecho de Ormuz, una vía marítima ubicada entre Irán y Omán, se ha convertido en uno de los principales puntos de tensión dentro del conflicto en Medio Oriente debido a su importancia estratégica para el transporte mundial de petróleo y gas.

De acuerdo con José Joel Peña Llanes, internacionalista y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la situación actual ha demostrado que Ormuz dejó de ser únicamente una consecuencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán para convertirse en uno de sus principales objetos de disputa.

“El estrecho de Ormuz ha dejado de ser solamente una consecuencia del conflicto para convertirse en uno de sus principales objetos de disputa”, explicó.

El especialista destacó que, pese a tratarse de un espacio geográfico relativamente pequeño, su importancia trasciende las fronteras de los países que se encuentran en la región, debido a que constituye una de las principales rutas para el transporte de energéticos.

El estrecho conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Antes de la actual escalada del conflicto, por esta vía transitaban alrededor de 20 a 22 millones de barriles de petróleo al día. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) calcula que durante 2024 circularon por Ormuz unos 20 millones de barriles diarios, equivalentes a cerca de una quinta parte del consumo mundial de líquidos petrolíferos.

Peña Llanes señaló que la reducción del tránsito de hidrocarburos por esta vía permite dimensionar las consecuencias que puede tener una confrontación en la zona, ya que una interrupción o disminución importante de los flujos energéticos repercute en los precios internacionales, encarece el transporte y afecta las cadenas globales de suministro.

“Esta reducción ayuda a explicar precisamente por qué cualquier enfrentamiento en Ormuz tiene sus efectos mucho más allá de Estados Unidos e Irán, porque al alterar los precios de la energía, se encarece el transporte, afecta las cadenas de suministro y básicamente aumenta la vulnerabilidad de economías que ni siquiera participan en el conflicto”, explicó.

Ormuz, en el centro de la disputa

El internacionalista señaló que, después de las operaciones militares iniciadas a finales de febrero, la tregua alcanzada en abril y el entendimiento negociado posteriormente en junio, las hostilidades han vuelto a intensificarse.

En este escenario, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar y naval en la región, mientras que Irán considera el control de la navegación por el estrecho como uno de sus principales instrumentos de presión.

La disputa ha provocado una fuerte reducción del tráfico marítimo. La EIA reportó que los flujos de petróleo por Ormuz se ubicaron en 14.6 millones de barriles diarios durante el primer trimestre de 2026, frente a más de 20 millones de barriles diarios durante los trimestres de 2025.

Para el especialista, esto demuestra que el estrecho ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva regional, pues cualquier alteración en su funcionamiento tiene consecuencias directas sobre la seguridad energética y la economía internacional.

¿Puede Estados Unidos apropiarse del estrecho?

Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien ha planteado que Estados Unidos podría considerar el estrecho como territorio estadounidense, agregan una nueva dimensión al conflicto.

Peña Llanes consideró que esta postura resulta particularmente problemática porque transforma el lenguaje relacionado con el control militar de la zona en una reivindicación de autoridad territorial.

“Ya no se está hablando únicamente de proteger la navegación por el estrecho, sino de reivindicar una autoridad soberana sobre un espacio situado entre dos estados, Irán y Omán”, explicó.

El especialista subrayó que una declaración unilateral de este tipo no modifica por sí misma la situación jurídica internacional del estrecho y advirtió que convertir una ventaja militar en una pretensión territorial podría dificultar todavía más una salida negociada.

Actualmente, la cuestión de la navegación por Ormuz está vinculada a los derechos soberanos de Irán y Omán como Estados ribereños. Expertos en derecho internacional han señalado que el régimen de paso por estrechos utilizados para la navegación internacional establece derechos de tránsito que no pueden simplemente transformarse en soberanía territorial de una tercera potencia.

Trump ya había afirmado que Estados Unidos tenía “control total” sobre el estrecho y posteriormente planteó convertirlo en territorio estadounidense, en medio de la escalada con Irán.

Omán, una pieza clave

La postura estadounidense también coloca a Omán en una situación particularmente delicada. El país es uno de los dos Estados ribereños del estrecho y ha desempeñado un papel importante como intermediario diplomático entre Washington y Teherán.

Peña Llanes destacó que Omán ha participado activamente en los esfuerzos para restablecer una navegación segura y que una eventual disputa territorial sobre el estrecho también afectaría directamente sus intereses.

El gobierno omaní ha reiterado su intención de mantener una postura neutral y cooperar con todas las partes para recuperar la libertad de navegación, en apego al derecho internacional.

De hecho, Irán y Omán han mantenido conversaciones sobre el futuro manejo del estrecho, aunque Teherán rechazó una propuesta omaní para establecer una administración conjunta de la vía marítima.

Para el profesor de la UNAM, el riesgo es que el conflicto deje de centrarse exclusivamente en la confrontación entre Estados Unidos e Irán y termine generando una disputa más amplia sobre quién puede ejercer control sobre una de las principales rutas marítimas del planeta.

“Si el control militar efectivo de una ruta estratégica pudiera convertirse en ese fundamento para reclamar soberanía sobre un espacio que no le pertenece a Estados Unidos, lo único que se ocasionaría es un debilitamiento de uno de los principios esenciales sobre los que descansa la estabilidad de las grandes vías de navegación a nivel internacional”, advirtió.

Así, el estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de una disputa que combina intereses militares, energéticos, económicos y jurídicos. Su importancia no radica únicamente en su ubicación geográfica, sino en que cualquier interrupción prolongada de su tráfico puede repercutir en los precios de los combustibles, el comercio internacional y las economías de países alejados del conflicto.

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