Cocoteros, el centro nocturno de Veracruz que fue gloria y hoy son ruinas

Imagen Cocoteros, el centro nocturno de Veracruz que fue gloria y hoy son ruinas

Por: José de Aquino
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El legendario salón de Boca del Río que reunió a José José y grandes artistas en los años 70 ahora solo guarda silencio

Quien pase hoy frente a esas paredes desmoronadas sobre el bulevar costero de Boca del Río difícilmente imagina lo que ocurrió ahí décadas atrás. Lo que hoy luce abandonado y en ruinas fue, en su momento, uno de los centros nocturnos más vibrantes y concurridos de toda la región. Se trata de Cocoteros, un lugar que marcó la vida nocturna de Veracruz y Boca del Río durante los años 70 y cuyo recuerdo sigue vivo entre quienes tuvieron la fortuna de conocerlo en su época de esplendor.

Un pionero en tierra casi virgen

El investigador y cronista Ricardo Cañas Montalvo es una de las voces más autorizadas para hablar de este sitio. Según su relato, Cocoteros abrió sus puertas alrededor de 1969, en una época en que el fraccionamiento Costa Verde apenas comenzaba a tomar forma y esa franja costera todavía estaba lejos de la ciudad consolidada que hoy conocemos.

En aquel entonces, la zona era prácticamente territorio inexplorado para el ocio nocturno. No había gran infraestructura ni vialidades como las actuales. De hecho, el bulevar Manuel Ávila Camacho todavía no llegaba hasta ese punto, por lo que para acceder al lugar era necesario entrar por Ruiz Cortines y recorrer una calle hasta el fondo. Eso no fue obstáculo. Al contrario: aquella lejanía le dio un aire de destino especial, de lugar al que valía la pena llegar.

Cañas Montalvo lo describe como el primer centro nocturno en abrir en ese corredor costero, y su impacto fue inmediato. En muy poco tiempo, Cocoteros se ganó una reputación que trascendió los límites de Veracruz y Boca del Río.

El escenario que vio pasar a los grandes

Lo que distinguió a Cocoteros no fue solo su ubicación frente al mar, sino el calibre de los artistas que desfilaron por su escenario. Durante los años 70, el lugar funcionaba como restaurante, bar y salón de baile, una combinación que lo convertía en una experiencia completa para sus visitantes. Y la música que sonaba ahí era de primer nivel.

Por su tarima actuaron nombres que hoy son leyenda de la música en español, entre ellos:

  • José José, el llamado Príncipe de la Canción, en plena consolidación de su carrera
  • Celio González, referente de la música tropical cubana
  • Marco Antonio Muñiz, uno de los intérpretes más elegantes del bolero mexicano
  • Mario y su grupo y Memo del Río, figuras del entretenimiento popular de la época
  • El grupo Inca y una larga lista de intérpretes locales, nacionales e internacionales

Tener ese nivel de cartel en un centro nocturno regional no era cosa menor. Habla de una apuesta fuerte, de una infraestructura capaz de recibir grandes nombres y de un público que estaba ahí, dispuesto a disfrutarlo.

El mar como telón de fondo

Pero si había algo que diferenciaba a Cocoteros de cualquier otro lugar, era su privilegiada vista al Golfo de México. Estar bailando o cenando con el mar como fondo era una experiencia que pocos lugares podían ofrecer en aquella época, y eso quedó grabado en la memoria de quienes lo vivieron.

El propio Ricardo Cañas Montalvo lo evoca con una imagen que lo dice todo:

"Se podía ver perfectamente, por ejemplo, la luna llena sobre el mar". Ricardo Cañas Montalvo

Una frase sencilla, pero que concentra toda la magia del lugar. No había pantallas, no había efectos especiales. El espectáculo era la naturaleza misma, y Cocoteros supo aprovecharla como nadie.

El declive que llegó con los años 80

Como ocurre con muchos negocios que marcan una época, la historia de Cocoteros también tiene su capítulo de caída. Con el paso del tiempo, la competencia fue creciendo. Nuevos centros nocturnos comenzaron a surgir en los alrededores, muchos de ellos apostando por propuestas más modernas y con mayor inversión. El público fue migrando, las noches grandes se hicieron menos frecuentes y la afluencia comenzó a mermar.

Para la década de los años 80, el declive ya era evidente. El lugar que alguna vez fue el punto de reunión de la sociedad veracruzana y escenario de artistas de primer nivel fue perdiendo brillo hasta que finalmente cerró sus puertas.

La arquitectura del sitio también fue cambiando con el tiempo, como si buscara reinventarse sin lograrlo del todo. Cañas Montalvo explica que el inmueble llegó a tener una estructura circular y un techo en forma de estrella, rasgos que le daban un carácter singular. La pirámide que hoy se puede observar entre sus restos fue, según el cronista, una de las últimas modificaciones que se le hicieron al lugar antes de su abandono definitivo.

Las ruinas que guardan la memoria de una época

Hoy, lo que queda de Cocoteros es apenas un testimonio físico de todo aquello. Las paredes deterioradas, la vegetación que va ganando terreno y esa pirámide que asoma entre los escombros son los últimos vestigios de un sitio que fue mucho más que un simple bar o restaurante. Fue un espacio cultural, un punto de encuentro social, un lugar donde la gente de Veracruz y Boca del Río vivió noches memorables.

Para quienes lo conocieron, pasar por ahí hoy es inevitablemente una experiencia agridulce. La añoranza de lo que fue contrasta con el abandono de lo que quedó. Y sin embargo, ese contraste también tiene algo valioso: mantiene viva la conversación sobre la historia nocturna y cultural de esta región, una historia que merece ser recordada y documentada antes de que el tiempo borre los últimos rastros.

El trabajo de cronistas como Ricardo Cañas Montalvo es fundamental para que lugares como Cocoteros no queden solo en el olvido, sino que pasen a formar parte del registro colectivo de lo que fue y significó la vida nocturna en el puerto de Veracruz y sus alrededores durante el siglo pasado.

 

Foto: Archivo Notimex

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