Durante 16 años, cada sábado, Alfredo Casarín cruzó las puertas del entonces penal de Allende, en Veracruz. No era interno, custodio ni familiar de algún preso. Acudía como integrante de la Pastoral Penitenciaria para acompañar espiritualmente a quienes se encontraban privados de su libertad y llevarles un mensaje de esperanza.
El expenal de Allende funcionó durante casi un siglo como prisión. Fue inaugurado en 1910, durante la época del Porfiriato, y cerró sus puertas en diciembre de 2009 debido a graves problemas de sobrepoblación y hacinamiento.
Durante décadas, sus gruesas paredes fueron testigo de las historias de cientos de personas que permanecieron privadas de su libertad. Ahora, después de varios años en abandono y tras trabajos de restauración y pintura, el inmueble tendrá una nueva vida como Centro Cultural de Artes de la Universidad Veracruzana (UV) región Veracruz, donde se ofrecerá formación académica y talleres libres.
Pero para Alfredo, las historias que quedaron entre esas paredes difícilmente podrán borrarse.
“Se castigaba la pobreza”
Una de las situaciones que más lo marcó durante sus años dentro del penal fue la enorme diferencia entre los internos que tenían dinero y aquellos que no contaban con recursos.
Alfredo recuerda un mural que se encontraba dentro del penal y que, desde su perspectiva, resumía aquella realidad:
“En este lugar maldito, donde impera la tristeza, no se castigue el delito, se castiga la pobreza”.
El hombre relató que los internos con dinero podían vivir prácticamente como reyes dentro de la prisión, pues podían conseguir diferentes comodidades.
“Todo lo que se pudiera comprar se conseguía dentro del penal”, recordó.
Mientras algunos tenían acceso a comida, bebidas y otras comodidades, quienes no tenían dinero enfrentaban condiciones mucho más difíciles y tenían que ingeniárselas incluso para conseguir objetos básicos.
Los espacios para dormir eran sencillos, con camas y mesas de cemento. Para comer, algunos internos tenían que conseguir por su cuenta una lata, un recipiente o incluso un pedazo de plástico que pudiera servir como plato.
El “padrecito” que regresaba cada sábado
Como integrante de la Pastoral Penitenciaria Mexicana, Alfredo acudía principalmente cada sábado. También asistía en fechas especiales, como el Día de la Virgen de Guadalupe y el Miércoles de Ceniza, cuando llevaba ceniza a los internos.
Debido a que algunos sacerdotes no acudían al penal, Alfredo realizaba paraliturgias y acompañaba espiritualmente a los presos.
Con el tiempo, su presencia significó mucho más que una visita religiosa. Los internos comenzaron a confiarle sus problemas, preocupaciones y, sobre todo, el dolor de sentirse abandonados por sus familias.
“Dígale a mi familia que nadie ha venido a preguntarme nada. Nadie sentencia, nadie me llama y sigo pasando aquí los meses”, recuerda que le decían algunos internos.
Aquellas palabras reflejaban una de las situaciones que más le impactaron: personas que permanecían durante meses o años dentro del penal sin recibir visitas ni saber qué ocurría con sus casos y mucho menos una sentencia.
Una vida dentro de otra ciudad
Para Alfredo, el penal era prácticamente una ciudad dentro de otra ciudad, pero marcada por la desigualdad, el abandono y la falta de recursos.
Durante sus visitas conoció a personas de distintos perfiles y fue testigo de cómo quienes tenían dinero podían acceder a cosas que para otros internos eran imposibles.
“Entrar a la cárcel y sin dinero peor”, resume al recordar aquella época.
Su labor dentro del penal terminó cuando tuvo que dejar de acudir para cuidar a su esposa, quien enfermó.
Sin embargo, las experiencias que vivió durante esos 16 años permanecen en su memoria.
Incluso ahora, cuando pasa frente al antiguo penal, asegura que las paredes le hacen recordar las escenas que presenció.
“Yo siempre que paso por ahí tengo que volver a vivir escenas en ese penal”, cuenta.
Una prisión dividida entre hombres y mujeres
El expenal también contaba con áreas separadas para hombres y mujeres. Alfredo recuerda que la población femenil era mucho menor, aunque las internas tenían la posibilidad de salir al llamado polígono y acudir a la cancha, donde podían tener cierta convivencia con los hombres.
“Había una área de mujeres, puras mujeres, pero ellas podían salir al polígono, podían ir a la cancha y allí tenían cierta relación con los hombres. Ellas tenían lo suyo y los hombres tenían su área, que era muchísimo más”, recordó.
Entre las mujeres que conoció durante sus años como integrante de la Pastoral Penitenciaria, Alfredo recordó a Evangelina Tejeda Bosada, exreina del Carnaval de Veracruz en 1983 que también estuvo recluida en el penal por asesinar a sus hijos y enterrarlos en un maceta dentro de su casa.
Alfredo relató que llegó a conocerla y que mantenía una buena relación con ella. También recordó que, de acuerdo con lo que se comentaba dentro del penal, ella no era consumidora de drogas.
“Fue la reina del Carnaval de Veracruz, aparte de aquí de Veracruz, ahí en el interior de la cárcel”, recordó sobre Evangelina.
Su presencia en el penal quedó también entre las historias que Alfredo conserva de los años en los que acudió a acompañar a los internos.
De las rejas al arte
Hoy, aquel inmueble que durante décadas estuvo relacionado con el encierro tendrá una nueva función.
El antiguo penal de Allende se convertirá en el Centro Cultural de Artes de la región Veracruz, donde se ofrecerá formación académica y talleres libres.
Para Alfredo, la transformación representa la oportunidad de darle un nuevo significado a un lugar que durante años estuvo marcado por historias de sufrimiento, abandono y pérdida de libertad.
Las paredes del expenal conservarán las huellas de lo que ocurrió ahí, pero ahora serán escenario de una nueva etapa para Veracruz, con espacios destinados al aprendizaje y al arte.
“Que le den otra forma, otro aspecto que haga olvidar lo que se vivió en esas paredes”, expresó Alfredo.
Así, el lugar donde durante casi un siglo hubo rejas y celdas se prepara para abrir sus puertas a nuevas historias: esta vez, de aprendizaje, cultura y arte.