Una investigación nacida entre las paredes del Hospital Regional de Alta Especialidad de Veracruz (HRAEV) terminó abriéndose camino hasta importantes escenarios internacionales.
La doctora Mayra Evelyn Quiñones Martínez, residente de cuarto grado de Medicina Interna en centro hospitalariuo, llevó cinco años estudiando a fondo la tuberculosis en pacientes de la región, y los resultados la llevaron a pararse frente a especialistas de todo el mundo.
En octubre de 2025 presentó su trabajo en el Congreso Mundial sobre Enfermedades Infecciosas en Estados Unidos, y más recientemente expuso sus hallazgos en el Congreso de la Asociación Latinoamericana del Tórax, celebrado en Cartagena, Colombia, donde se reunieron los principales líderes en salud respiratoria de América Latina para intercambiar conocimientos y fortalecer la colaboración científica en la región.
Todo comenzó como un proyecto de tesis al final de su especialidad. Sin embargo, conforme los datos fueron acumulándose, la investigación tomó otra dimensión.
En entrevista con XEU Noticias, la doctora Quiñones explicó que la magnitud de los casos analizados le permitió profundizar mucho más de lo que originalmente tenía planeado.

El estudio lleva por título "El perfil epidemiológico" y abarca variables como edad, sexo, antecedentes de salud, hábitos alimenticios y consumo de estupefacientes en pacientes diagnosticados con tuberculosis.
En total se revisaron 847 casos sospechosos de personas de entre 1 y 81 años de edad, de los cuales 506 fueron confirmados con la enfermedad.
Entre los hallazgos más relevantes: la edad promedio de los pacientes es de 42 años, y se identificó una predisposición en pacientes masculinos de aproximadamente 20 por ciento más que en mujeres.
El estudio arrancó en 2020, justo cuando el mundo se paralizó por el coronavirus, y eso dejó huella en los datos.
"Se ve un poco sesgado porque como tuvimos una pandemia en el año 2020 que realmente nos sesgó el seguir valorando a pacientes con tuberculosis porque se le dio un foco completamente al COVID y de hecho ahorita ya tenemos muchísimas alteraciones al LongCovid o PostCovid".
La pandemia no solo interrumpió el ritmo de atención a enfermedades preexistentes, sino que dejó secuelas que hoy siguen complicando el diagnóstico y seguimiento de padecimientos como la tuberculosis, que en muchos casos comparte síntomas respiratorios con el Long COVID.
De los 506 casos positivos, la investigación identificó distintas presentaciones clínicas de la enfermedad. La tuberculosis no es únicamente un problema de los pulmones; la bacteria tiene la capacidad de instalarse prácticamente en cualquier parte del cuerpo.
La distribución fue la siguiente:
La doctora Quiñones lo explicó de una manera que cualquiera puede entender:
"Esta bacteria se puede ir a todos los aparatos y sistemas que te puedas imaginar; puede haber tuberculosis pulmonar; tuberculosis ganglionar, esos ganglios que luego se inflaman ahí puede estar inoculada la bacteria; incluso llegamos a tener en un porcentaje muy bajo casos de tuberculosis ósea, en los huesos".
De los pacientes confirmados, el 65 por ciento inició tratamiento. Sin embargo, no todos lo concluyeron: una parte presentó resistencia a los medicamentos, otra tuvo recaídas, y un grupo adicional simplemente dejó de asistir.
La razón detrás de ese abandono no fue descuido: en muchos casos fue la depresión. El estado emocional de los pacientes resultó ser un factor determinante para la continuidad del tratamiento, lo que pone sobre la mesa la necesidad de un acompañamiento integral que no se limite a lo clínico.
Este hallazgo es especialmente relevante para el sistema de salud en Veracruz, donde las condiciones socioeconómicas y el acceso a servicios de salud mental siguen siendo un desafío pendiente.
La doctora hace un llamado claro a la población: vacunarse contra la tuberculosis es fundamental, y ante cualquier síntoma respiratorio persistente, acudir con un médico para descartar o confirmar el diagnóstico a tiempo. El tratamiento, cuando se sigue correctamente, tiene buenos resultados.
El medicamento utilizado es un comprimido llamado Dotbal, que concentra varios principios activos en una sola toma para facilitar el apego al tratamiento:
La historia de la doctora Mayra Quiñones es también la historia de lo que puede lograrse cuando la ciencia se hace con rigor y compromiso desde adentro, desde el propio sistema de salud público de Veracruz.
Su investigación no solo pone nombre y rostro a más de 500 pacientes, sino que aporta información valiosa para mejorar la respuesta institucional ante una enfermedad que, aunque curable, sigue cobrando vidas cuando no se detecta ni se trata a tiempo.