La Comisión Federal de Electricidad tiene proyectada la construcción de una nueva subestación eléctrica en la Riviera Veracruzana, una obra que llevaría meses de gestión y que representaría un respiro para los habitantes de Alvarado y sus comunidades vecinas, quienes desde hace años padecen cortes de luz frecuentes y una infraestructura que ya no da abasto con la demanda actual.
Así lo confirmó Alberto Cobos, presidente municipal de Alvarado, quien señaló que el proyecto ya está sobre la mesa, aunque todavía enfrenta algunos pendientes relacionados con los permisos del terreno donde se edificaría la instalación.
De acuerdo con el edil, hay dos zonas que se analizan como posibles sedes para la subestación. La decisión final dependerá de factores técnicos y de disponibilidad del espacio.
"Hay dos opciones: estamos hablando de la zona del Conchal que es el que se está viendo, pero también hay una segunda opción que es en la parte de La Aguada o Antón Lizardo".
Si los trámites avanzan sin mayores contratiempos, estima que la subestación podría estar operando en un plazo de uno a dos años como máximo.
No es una promesa a corto plazo, pero sí una ruta concreta para atender un problema que lleva demasiado tiempo sin resolverse.
Uno de los puntos que más llama la atención del proyecto es el alcance que tendría la nueva infraestructura. Aunque aún no se ha definido la capacidad total de la subestación, el presidente municipal adelantó que el servicio cubriría una zona geográfica amplia y diversa.
"Al momento no se habla de una capacidad total pero sí soportaría desde la Riviera hasta la zona de La Piedra, que La Piedra abarca El Hato, Zapote, Antón Lizardo, la parte correspondiente a Zapote, Mata de Uva, Las Barrancas".
En otras palabras, la nueva subestación no solo aliviaría los problemas de la Riviera Veracruzana, sino que también llevaría un servicio más estable a comunidades rurales del municipio que históricamente han quedado al margen de las mejoras en infraestructura eléctrica. Localidades como El Hato, Zapote, Mata de Uva, Las Barrancas y Antón Lizardo figuran entre las beneficiadas.
La explicación detrás de los apagones no es misteriosa: la red eléctrica que hoy abastece a varias comunidades de Alvarado fue diseñada para una población que, con el paso de los años, se multiplicó de forma considerable. Lo que antes era suficiente, hoy simplemente ya no alcanza.
"Fueron comunidades que en su momento tenían determinados ciudadanos y hoy en día se multiplicaron por lo menos cinco o seis veces más, de lo que en su momento CFE tenía; y eso te lo digo porque me enseñaron los números".
Este crecimiento demográfico no estuvo acompañado de inversión en infraestructura eléctrica, y el resultado es el que hoy viven miles de familias: cortes de luz que se repiten sin aviso, transformadores en mal estado y una red que trabaja al límite de su capacidad.
El problema, aclara, es más grave en algunas colonias y comunidades del interior del municipio que en la propia Riviera Veracruzana, aunque esta última tampoco ha escapado a los apagones.
Sin esperar a que la nueva subestación esté lista, la CFE ya inició trabajos de modernización en diversas colonias y localidades del municipio de Alvarado, Veracruz.
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Estas intervenciones buscan atender de manera inmediata el deterioro visible de la red eléctrica, mientras el proyecto de mayor envergadura avanza en su planeación y trámites.
Se trata de una respuesta que, aunque tardía para muchos usuarios, representa al menos el reconocimiento formal de una problemática que los habitantes llevan años señalando.
La modernización de colonias específicas es un primer paso, pero la subestación sería la solución estructural que la región necesita para garantizar un suministro eléctrico confiable a largo plazo.
La construcción de una subestación eléctrica no es una obra menor. Implica negociación de terrenos, permisos de diversas autoridades, estudios técnicos y tiempos de ejecución que no siempre dependen de la voluntad política.
Por eso, aunque el anuncio genera expectativa entre los veracruzanos de la zona, también exige una cuota de paciencia realista.
Lo que queda claro es que la demanda eléctrica en la Riviera Veracruzana y sus alrededores ya superó con creces la capacidad instalada, y que sin una intervención de fondo como esta, los apagones seguirán siendo parte del paisaje cotidiano de miles de familias en Alvarado y sus comunidades. La pelota, por ahora, está en la cancha de la CFE y los tiempos administrativos.