¿Qué es el duelo ambiguo que enfrentan las madres buscadoras en Veracruz?

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Por: Inés Tabal
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La desaparición de un ser querido no solo deja una ausencia física. También provoca un proceso emocional complejo que puede prolongarse durante años e incluso toda una vida.

Para muchas madres buscadoras de Veracruz y del resto del país, la incertidumbre sobre el paradero de sus hijos se convierte en una herida abierta que dificulta encontrar paz.

La tanatóloga Mariana Galván explicó que este fenómeno es conocido como "duelo ambiguo", un tipo de duelo que ocurre cuando una persona desaparece y sus familiares desconocen si está viva o muerta.

"Es un duelo sumamente complejo porque las personas viven entre la esperanza de encontrar a su ser querido y el dolor de no saber qué ocurrió con él", señaló.

A diferencia de otros procesos de pérdida, en los que existen rituales de despedida que ayudan a aceptar la ausencia, las familias de personas desaparecidas enfrentan la dificultad de no tener certezas ni un cierre emocional.

La especialista explicó que algunas familias continúan buscando durante años sin perder la esperanza, mientras que otras, después de un largo proceso, deciden realizar rituales simbólicos de despedida para intentar continuar con sus vidas.

"Hay personas que sienten que buscaron por todos lados y comienzan a hacer ciertos rituales de despedida, aunque no exista un cuerpo. Es una manera de integrar ese dolor y seguir adelante sin la angustia permanente de preguntarse si está vivo o no", comentó.

Mariana Galván señaló que las madres buscadoras suelen enfrentar emociones intensas como miedo, enojo, confusión e incomprensión, sentimientos que se mezclan con la necesidad de mantener la esperanza de encontrar a sus familiares.

"Las emociones chocan constantemente. Por un lado está la esperanza y por otro todo el sufrimiento que genera la desaparición. Es una situación sumamente difícil de vivir", expresó.

La especialista destacó que precisamente ahí radica la importancia de localizar e identificar a las personas desaparecidas, ya que para muchas familias representa la posibilidad de cerrar un ciclo y comenzar un proceso de aceptación.

Sin embargo, reconoció que en muchos casos los cuerpos nunca son encontrados, lo que vuelve aún más complejo el proceso emocional.

Ante esta situación, recomendó a las familias buscar apoyo psicológico y acercarse a grupos de ayuda mutua integrados por personas que atraviesan experiencias similares.

"Los grupos de madres buscadoras y los grupos de apoyo son muy importantes porque permiten encontrar contención en personas que entienden lo que están viviendo", explicó.

Finalmente, Mariana Galván subrayó que la atención tanatológica no elimina el dolor de la pérdida, pero sí ayuda a comprenderlo y afrontarlo con mayor claridad.

"La ayuda no quita el dolor, pero permite acomodarlo, entenderlo y vivirlo de una manera menos confusa y menos abrumadora", concluyó.

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