La cantidad de personas que, pese a tener interés en trabajar, no pueden incorporarse al mercado laboral debido a obligaciones familiares, tareas de cuidado, limitaciones físicas u otras circunstancias alcanzó un máximo histórico en México durante el primer trimestre de 2026.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 38.1 millones de personas se encontraban en condición de no disponibilidad para trabajar entre enero y marzo de este año, la cifra más alta desde que comenzó el registro en 2005.
Este sector de la población forma parte de la llamada Población No Económicamente Activa (PNEA) y está integrado por personas que no tienen empleo ni buscan uno debido a factores que les impiden hacerlo, como responsabilidades de cuidado no remuneradas, atención de familiares, problemas de salud o condiciones personales y sociales.
Especialistas señalaron que la falta de políticas públicas e infraestructura de cuidados sigue siendo uno de los principales obstáculos para que millones de personas puedan incorporarse a una actividad económica.
Axel González Gómez, coordinador de Datos de la organización México, ¿Cómo Vamos?, explicó que muchas de estas personas podrían integrarse al mercado laboral si existieran mayores apoyos para el cuidado de menores, adultos mayores o personas dependientes.
En comparación con el mismo periodo del año anterior, el número de personas no disponibles para trabajar aumentó en 1.55 millones, mientras que respecto al último trimestre de 2025 el incremento fue de 1.23 millones.
Por otra parte, la población considerada disponible para trabajar —aquella que no busca empleo activamente, pero aceptaría una oferta laboral— se redujo tanto en términos anuales como trimestrales, ubicándose en 4.9 millones de personas.
En conjunto, la Población No Económicamente Activa sumó 42.9 millones de personas al cierre del primer trimestre de 2026.
Analistas también atribuyen este crecimiento al envejecimiento de la población y al aumento de personas adultas mayores que reciben pensiones o apoyos sociales y que ya no participan en actividades productivas.
Las mujeres, las más afectadas
Las cifras muestran que la mayor carga de esta situación recae sobre las mujeres. Del total de personas no disponibles para trabajar, más de 27 millones son mujeres, lo que representa alrededor del 70 por ciento de toda la población no económicamente activa.
Especialistas advierten que una proporción importante de ellas se encuentra en edades productivas, entre los 25 y los 64 años, y permanece fuera del mercado laboral debido principalmente a responsabilidades de cuidado dentro del hogar.
Ante este panorama, expertos insisten en la necesidad de fortalecer sistemas de cuidado, ampliar servicios de apoyo a familias y generar políticas que permitan a las mujeres decidir libremente si desean incorporarse a una actividad remunerada sin que las tareas domésticas y de cuidado representen una barrera.