Olivia, la bombera que aprendió a salvar vidas sin dejar de ser mamá

Imagen Olivia, la bombera que aprendió a salvar vidas sin dejar de ser mamá

Por: Inés Tabal
Audio:

Mientras muchas personas corren para alejarse del peligro, Olivia Rivera Montero hace lo contrario: se coloca el casco, ajusta su equipo y entra a enfrentar incendios, fugas de gas o accidentes.

Desde hace casi cuatro años encontró en el cuerpo de Bomberos Municipales de Veracruz no solo un trabajo, sino una vocación que transformó su vida y que combina con ser madre.

“Cuando empecé a ver los servicios, me enamoré de bomberos porque ayuda en múltiples fases y no nada más es la emergencia, sino también hacer algo extra por las personas”, contó.

Pero esta profesión que demanda tiempo y esfuerzo no la aleja de sus hijas; no obstante, reconoce que combinar la maternidad con las guardias de 24 horas no ha sido sencillo.

Su rutina implica dejar comida preparada, ropa lista y muchas veces avisar por teléfono que no podrá llegar a casa porque un servicio sigue activo.

“Es algo bastante difícil, soy mamá de dos niñas, ahí interviene la familia, en mi caso me apoya mi papá y mi hermana. Cualquier profesión siendo mamá es difícil, pero aquí incluye desvelos y cansancio físico”, explicó.

El apoyo de su familia ha sido fundamental. Su padre y su hermana son quienes la ayudan cuando ella debe permanecer en la estación o atender emergencias durante largas horas. Sus hijas, aunque pequeñas, ya entienden que cuando hay un siniestro su mamá puede tardar en regresar.

“Ellas ya saben que siendo bomberos hasta que termine el servicio podemos volver”, dijo.

Un oficio de alto riesgo

A Olivia le ha tocado enfrentar incendios de casas, pastizales y situaciones de alto riesgo. Sin embargo, asegura que antes de ingresar a cualquier emergencia lo primero es analizar el entorno y priorizar la seguridad.

“Pensamos en salir. Nada es a ciegas, siempre se valoran los riesgos para saber cómo ingresar”, explicó.

Dentro de la corporación, el compañerismo se convierte en una de las bases más importantes de su trabajo. En su guardia hay alrededor de cuatro mujeres bomberas, una presencia que, afirma, se mantiene cada vez más constante.

“Uno solo no haría nada. Todo se basa en el apoyo y el compañerismo”, señaló.

Aunque ser bombera es un trabajo gratificante, confiesa que también hay situaciones difíciles que les toca enfrentar como tratar con el fallecimiento de personas durante los servicios, especialmente porque inevitablemente piensa en sus propias hijas.

“Siendo mamá recordamos a nuestros hijos en casa”, expresó.

A pesar de los riesgos y sacrificios, Olivia asegura que encontró en esta profesión algo que va más allá de un sueldo: la posibilidad de servir a otros y darle tranquilidad a las familias en momentos de crisis.

“Que sí se puede”, dijo al enviar un mensaje a otras madres. “Busquen algo no nada más por dinero, sino por hacernos más humanos. Poder ayudar a alguien más haciendo lo que te gusta”.

da clic