En el 2025, la tosferina fue la causa del fallecimiento de 72 infantes de cero a 12 meses, el doble que en 2024, y el 90% de los decesos fueron bebés que no recibieron protección inmunológica en la etapa gestacional, mostrando no solo una falla en la vacunación infantil, sino también en la salud materna, advierte investigación del diario El Universal.
Alerta que el desfase y retroceso histórico en las coberturas de vacunas en México, tras la pandemia de COVID-19, provocó que varias enfermedades prevenibles por vacunación rompieran récord de contagios en 2025, entre ellas la tosferina, una enfermedad considerada 13 veces más letal que el sarampión, en el cual las autoridades mexicanas de salud centraron su atención.
Rodrigo Romero Feregrino, coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología, informa que la tosferina es muy difícil de diagnosticar, porque si no se detecta en un momento en específico de la infección no sale positivo.
Alerta que la tosferina supera los 15 mil contagios y a diferencia de otros padecimientos que han logrado ser erradicados, nunca se fue de México y su control pendía de la vacunación.
Subraya que el regreso de la enfermedad fue alarmante y no solo presentó un repunte, sino que superó las cifras de los últimos años, poniendo en evidencia la grieta en los esquemas de inmunización en los infantes.
En 2025 se registraron mil 596 casos confirmados de esta enfermedad bacteriana, tres veces más que en 2024, distribuidos en 31 de los 32 estados de la República, de acuerdo con los datos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud. Todos los días, en promedio, se reportaron ante las autoridades sanitarias cuatro contagios. Dos de cada tres eran bebés que aún no cumplían el primer año de vida.
¿Cuáles son los síntomas de la tosferina?
La tos ferina comienza como un resfriado común con moqueo, fiebre leve de una a dos semanas, para luego evolucionar a accesos de tos violenta y rápida, generalmente con un silbido agudo al inhalar y vómitos.
Puede causar complicaciones graves como apnea, especialmente en bebés, así como neumonía y cianosis, un color azulado.
Los síntomas son los siguientes:
*Moqueo o congestión nasal.
*Estornudos.
*Fiebre leve o baja.
*Tos leve ocasional.
*Fatiga extrema: Mucho cansancio después de los ataques de tos.
*Dificultad para respirar o pausas respiratorias.
*Labios o cara azulada por la falta de oxígeno
El Universal