El uso de vidrios polarizados en vehículos no solo está restringido por la ley, sino que también contribuye a incrementar la percepción de inseguridad entre la población, afirmó Jeremías Zúñiga, presidente estatal de Comunidades Seguras en Veracruz.
El especialista señaló que este tipo de modificaciones no están permitidas en ninguna parte del país: “Primero decirles que no están permitidos ni en Veracruz ni en Boca del Río ni en el estado ni en ninguna sola parte del país y los vehículos de agencia no vienen polarizados. Los vidrios son entintados y eso en la parte trasera y en el medallón”.
Explicó que la normativa prohíbe específicamente obstaculizar la visibilidad en el parabrisas y en los vidrios delanteros laterales: “Lo que prohíbe en la ley, los reglamentos de tránsito municipal, estatal y federal es que se obstaculice la visión en el parabrisas y en los vidrios donde va el copiloto y el piloto”.
Detalló que el Reglamento de Tránsito estatal, en su artículo 45, establece que: “Bajo ninguna circunstancia el parabrisas ni las ventanas delanteras de un vehículo podrán estar totalmente paralizados”. Asimismo, el reglamento municipal en su artículo 62 indica que los cristales no deben impedir la visibilidad al interior, mientras que la Ley Federal de Carreteras y Puentes, en su artículo 48, señala que los vehículos deben contar con vidrios transparentes que no dificulten la visibilidad.
Zúñiga cuestionó el uso de estos aditamentos desde una perspectiva social y de seguridad: “¿Queremos que haya seguridad? Y la respuesta será sí, pero si queremos que haya seguridad, ¿por qué replicar las conductas de los delincuentes? ¿Por qué hacer apología del delito? ¿Por qué ocultarse?”.
Añadió que, aunque en algunos casos se trata de una cuestión estética, especialmente entre jóvenes, el contexto de inseguridad obliga a reflexionar: “No podemos replicar las conductas de lo que hacen los delincuentes, que ellos sí se ocultan”.
El experto refirió que, de acuerdo con el INEGI, un 63% de los veracruzanos se siente inseguro, y advirtió que ciertas prácticas contribuyen a esta percepción: “Somos parte de esa inseguridad cuando replicamos este tipo de conductas”.
Indicó que el polarizado en vidrios delanteros favorece la comisión de delitos al impedir identificar a los ocupantes de un vehículo: “Favorecemos a quienes delinquen, a quienes vienen armados, a quienes se dedican a robar, a secuestrar o a cometer cualquier tipo de ilícito porque ellos sí son quienes se ocultan de las autoridades”.
Incluso, criticó que algunas patrullas utilicen este tipo de vidrios: “He observado muchas patrullas de las policías que andan por y eso es malo, porque ninguna patrulla podría tener por ningún motivo el argumento de traer un vidrio polarizado”.
Finalmente, advirtió que el uso de polarizado puede derivar en sanciones: “Puede ser la infracción, puede ser una amonestación y que en ese momento se arranque el polarizado”, aunque también existe la posibilidad de que el vehículo sea enviado al corralón, dependiendo del criterio de la autoridad.
Concluyó que más allá de las sanciones, es necesario generar conciencia social: “No copiemos modas (…) esto lo que provoca es que incremente la percepción de inseguridad y favorezca a que pueda haber delitos”.