La depresión infantil ha registrado un aumento significativo en los últimos años, especialmente después de la pandemia de COVID-19, debido al aislamiento, los cambios en la dinámica familiar y el impacto emocional que dejó la emergencia sanitaria han provocado que cada vez más niños presenten síntomas de trastornos afectivos, advirtió la psicóloga clínica Tamia Córdoba Reséndez durante una entrevista para XEU Noticias.
“Todos los niños vivieron la pandemia, pero no todos están afectados de la misma manera. Mucho tiene que ver el entorno familiar, la fortaleza emocional de los padres y la manera en que enseñan a sus hijos a enfrentar las adversidades”, explicó.
La especialista incluso, señaló que diversos especialistas consideran que la depresión se ha convertido en uno de los problemas de salud más frecuentes, al grado de compararse con otras enfermedades graves en su impacto social.
“La depresión es un trastorno afectivo que altera el estado de ánimo, la forma de pensar y el comportamiento de las personas. En el caso de los niños puede pasar desapercibida porque muchas veces se confunde con berrinches o cambios normales de conducta”, explicó.
Señales de alerta en los niños
Córdoba Reséndez indicó que uno de los principales indicadores es el cambio repentino en el comportamiento. Por ejemplo, cuando un niño que antes era alegre, participativo y convivía con sus compañeros comienza a aislarse, evita jugar en el recreo o permanece constantemente de mal humor.
Otros signos de alerta incluyen:
“Un niño que antes era obediente y de repente empieza a tener conflictos en la escuela, no quiere participar en actividades o presenta problemas académicos, puede estar enfrentando un trastorno afectivo”, explicó.
-Importancia de buscar ayuda profesional-
La especialista recomendó a los padres estar atentos a cualquier cambio en la conducta de sus hijos y, en caso de detectar señales de alerta, acudir de inmediato con profesionales de la salud mental.
“El primer paso es conocer a nuestros hijos y observarlos. Si vemos estos síntomas, debemos acudir con un especialista, ya sea un psiquiatra o un psicólogo infantil. Nada de buscar soluciones improvisadas; la depresión es una enfermedad que requiere tratamiento profesional”, subrayó.
La psicóloga señaló que la depresión puede tener causas intrínsecas y extrínsecas.
-Intrínsecas se encuentran los antecedentes familiares de trastornos afectivos.
-Extrínsecas pueden estar relacionadas con situaciones como la pérdida de un ser querido, problemas familiares o eventos traumáticos.
También influyen factores del entorno social, como la inseguridad o el estrés que viven los padres, emociones que en muchas ocasiones terminan transmitiéndose a los hijos.
Córdoba Reséndez agregó que el tratamiento suele ser integral, ya que el psiquiatra puede apoyar con medicación cuando es necesario, mientras que el psicólogo trabaja mediante terapias y evaluaciones para ayudar al paciente a recuperar su estabilidad emocional.
Finalmente, insistió en que la atención temprana es clave, ya que la depresión puede tratarse con éxito cuando se detecta a tiempo. “Los padres deben estar muy pendientes de sus hijos, porque de ello depende su bienestar y su futuro”, concluyó.