El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo. De acuerdo con la académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Asucena Irais Mendoza Huerta, la mayoría de las personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida.
En entrevista para XEU, explicó que el virus se adquiere principalmente al inicio de la vida sexual y que es especialmente relevante porque está relacionado con distintos tipos de cáncer, sobre todo el cáncer cervicouterino.
La especialista subrayó que la vacunación es la medida más eficaz para prevenir el VPH.
Recordó que actualmente existe la vacuna nonavalente, que protege contra nueve tipos del virus, incluidos aquellos asociados con mayor riesgo de desarrollar cáncer.
Indicó que, en el sector público, la vacuna se aplica preferentemente a niñas de quinto año de primaria, antes de que inicien su vida sexual. Sin embargo, también puede administrarse a hombres y mujeres hasta antes de los 45 años.
En clínicas privadas, el costo por dosis oscila entre 4 mil y 5 mil pesos. En el sistema público se prioriza a menores de edad.
Mendoza Huerta enfatizó que la vacuna es segura. Inicialmente protegía contra los tipos 16 y 18 —responsables de alrededor del 80% de los casos de cáncer cervicouterino—, posteriormente evolucionó a una versión tetravalente y actualmente a la nonavalente, que amplía la cobertura contra otros tipos relacionados con cáncer en cuello uterino, vagina, vulva, región perianal y cavidad oral.
¿Cómo se detecta el VPH?
Uno de los principales riesgos del VPH es que generalmente no presenta síntomas. En hombres suele ser completamente asintomático y solo actúan como portadores.
En mujeres puede detectarse mediante el Papanicolaou anual o a través de pruebas moleculares como la PCR, que identifica el material genético del virus incluso antes de que cause lesiones.
La académica explicó que entre el 80% y 90% de la población sexualmente activa tendrá contacto con el virus, pero solo un pequeño porcentaje desarrollará lesiones de bajo o alto grado que, con el tiempo, podrían evolucionar a cáncer.
El proceso puede tardar entre 5 y 20 años, por lo que insistió en la importancia de realizarse el Papanicolaou cada año, ya que cuando aparecen síntomas como sangrado anormal o flujo persistente con mal olor, la enfermedad puede estar en una etapa avanzada.
Además de la vacuna, el uso del preservativo reduce el riesgo de contagio hasta en un 70%. No obstante, no brinda protección total, ya que el virus puede localizarse en zonas no cubiertas por el condón.
Finalmente, la especialista reiteró que la prevención y la detección oportuna son clave para evitar complicaciones graves.
“Es una vez al año. Puede ser incómodo, pero es la única forma de detectar a tiempo cualquier alteración”, concluyó.