La reciente ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán responde a un complejo escenario de tensiones acumuladas durante semanas, marcado por negociaciones fallidas, temores nucleares y un creciente deterioro de la estabilidad regional, explicó la internacionalista Ana Vanessa Cárdenas Zanatta.
De acuerdo con la especialista, Washington y Tel Aviv justifican la operación al considerar que Irán continúa desarrollando su programa nuclear, particularmente en el enriquecimiento de uranio, lo que representa —desde su óptica— una amenaza directa a la seguridad internacional.
“La justificación es que irán se ha ido enriqueciendo de uranio ha ido desarrollando este programa nuclear”, explicó.
Aunque en ataques previos se habrían debilitado algunas instalaciones nucleares iraníes, el expresidente estadounidense Donald Trump sostuvo que el régimen persa mantiene intacta su capacidad estratégica.
Cárdenas Zanatta señaló que Irán es gobernado bajo un régimen teocrático, en el que la máxima autoridad política y religiosa recae en el líder supremo, Ali Jamenei, por encima del presidente.
Este sistema, basado en la ley islámica o sharía, impone una estricta regulación social y ha generado un creciente descontento interno, especialmente tras las protestas protagonizadas por mujeres luego del asesinato de una joven por presuntas violaciones al código de vestimenta.
En este contexto, la experta indicó que el objetivo central de la ofensiva sería debilitar o incluso derrocar al régimen iraní, particularmente a Jamenei, considerado una figura clave en la estructura de poder.
Aunque su residencia fue atacada, se presume que el líder religioso fue evacuado previamente, lo que evidencia la anticipación del conflicto ante el despliegue militar de Estados Unidos en Medio Oriente.
Tras el bombardeo inicial, Irán respondió con ataques dirigidos a bases militares estadounidenses ubicadas en países como Kuwait, Qatar y Baréin, además de intentos de impacto en Jordania e Israel, donde se activaron múltiples alertas antimisiles. Esta escalada confirma el alto riesgo de una expansión regional del conflicto.
Respecto al señalamiento de que Irán patrocina el terrorismo, Cárdenas Zanatta explicó que el país mantiene vínculos y financiamiento con grupos como Hezbolá y Hamás, considerados organizaciones terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea, aunque en sus regiones tienen presencia política formal.
También destacó antecedentes de operaciones en América Latina, particularmente en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, con conexiones al crimen organizado.
¿Cómo podría avanzar el conflicto?
Sobre los escenarios futuros, la especialista advirtió que el conflicto podría avanzar en dos fases: la primera, enfocada en descabezar la cúpula del régimen iraní; y la segunda, en alentar un levantamiento popular. Si no se logra neutralizar al liderazgo iraní, el conflicto podría prolongarse durante semanas o incluso meses, con riesgos crecientes para la población civil.
¿Cómo impactaría a México?
En cuanto a las repercusiones para México, señaló que el impacto más inmediato se reflejará en los mercados energéticos, especialmente en el precio del petróleo, debido a la inestabilidad en la región del Golfo Pérsico y la posible amenaza sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial.
Finalmente, Cárdenas Zanatta alertó que este nuevo episodio se suma a un escenario global marcado por múltiples conflictos armados, lo que pone en entredicho la eficacia de los organismos multilaterales y abre la interrogante sobre el futuro del orden internacional.
Foro: EFE