¿Pareja o proyecto? Cuando el amor se convierte en remodelación emocional

Imagen ¿Pareja o proyecto? Cuando el amor se convierte en remodelación emocional
Audio:

 

El amor no siempre fracasa por elegir mal a la pareja, sino por negarse a ver la realidad. Así lo explica el psicólogo y psicoterapeuta Carlos Sánchez Muñoz, quien advierte sobre uno de los errores más comunes en las relaciones: enamorarse del potencial y no de la persona real.

“El cerebro libera más dopamina ante la expectativa de una recompensa que ante la recompensa misma”, señala el especialista. Esa descarga química —asociada con la anticipación— puede volver adictiva la promesa de lo que “algún día será”, manteniendo encendido el circuito de búsqueda sin que la satisfacción llegue realmente.

Para explicarlo, propone una metáfora: imaginar un terreno lleno de escombros. Mientras una persona ve tierra y piedras, otra, con visión de arquitecto, visualiza una mansión de cristal. Decide “mudarse” ahí, aunque todavía no existe nada construido. El problema, advierte, es intentar dormir sobre los escombros convencidos de que al día siguiente aparecerán paredes y techo.

“Hay que enamorarse de la realidad —dice—, del departamento pequeño, funcional y existente donde puedes dormir hoy, no del plano arquitectónico”.

Amar el potencial: una forma sutil de evasión

En consulta, Sánchez Muñoz no define este patrón como un simple error de elección de pareja, sino como una evitación de la realidad. En su análisis, idealizar lo que el otro podría llegar a ser puede convertirse en una falta de respeto a su autonomía.

“Cuando amas el potencial, estás rechazando activamente lo que la persona es. Es una forma sutil de control disfrazado de optimismo”.

Aceptar a alguien con sus limitaciones implica tomar una decisión dolorosa: quedarse y aceptar, o irse y enfrentar la soledad. El potencial, explica, funciona como analgésico emocional frente al duelo que supone reconocer que la relación no es lo que se esperaba.

Por eso, más que víctimas del estancamiento de su pareja, algunas personas se convierten en cómplices de su propia ceguera.

El especialista propone tres preguntas clave:

  1. Si esta persona no cambiara ni un 1% a partir de hoy, ¿la elegirías de nuevo?

  2. ¿Qué parte de tu realidad actual es tan insoportable que necesitas refugiarte en la fantasía de un futuro?

  3. ¿Estás usando el “potencial” como excusa para no trabajar en tu propia vida?

“Si respondes que no la elegirías tal como es, no estás en una relación: estás en un proyecto de remodelación”, afirma.

El enamoramiento sí se acaba —y es normal

Ante la pregunta de por qué el enamoramiento dura poco, el psicólogo recuerda que se trata de la primera etapa de la relación y que tiene una base neurobiológica.

“El enamoramiento es un cóctel de dopamina, adrenalina y oxitocina. Es como estar drogado”, explica. Durante esta fase se idealiza, se minimizan defectos y se justifican errores. Sin embargo, esta etapa es temporal: suele durar entre seis meses y, en casos excepcionales, hasta tres años.

“A todos se nos pasa el enamoramiento. Es parte del proceso natural”.

Superada esa fase, comienza la etapa de ver al otro con mayor claridad. Y es ahí donde muchas relaciones enfrentan su verdadero reto.

¿Por qué aumentan los divorcios?

El especialista reconoce que el incremento en divorcios es multifactorial, pero insiste en que muchas rupturas ocurren cuando se cae la idealización inicial y aparece la realidad que nunca se quiso ver.

Como ejercicio práctico, recomienda aplicar “la regla de la evidencia”: durante una semana, anotar únicamente hechos concretos que la pareja realizó —no promesas ni expectativas—.

“Si lo que está en el papel no es suficiente para hacerte feliz hoy, estás saliendo con un proyecto, no con una pareja”.

Mitos del amor romántico

El experto también desmonta algunas creencias frecuentes:

  • “Mi amor lo transformará”: el amor puede ser catalizador, pero el cambio requiere voluntad propia.

  • “Es un diamante en bruto”: las personas no son minerales que deban ser pulidos.

  • “Estamos destinados a estar juntos”: el pensamiento mágico ignora incompatibilidades reales.

  • “Su pasado difícil lo explica”: el trauma explica, pero no justifica ni vuelve funcional el comportamiento.

En conclusión, Sánchez Muñoz lanza una invitación directa: dejar de romantizar la ceguera.

“Si te enamoras del potencial, no eres un visionario, eres un evasor de la realidad. Las personas no son activos para remodelar; son realidades para aceptar”.

Editor: Alexandra Burch
da clic