Ante la necesidad de incrementar la disponibilidad de agua en el noroeste del país, avanza el proyecto para construir una planta desalinizadora en Playas de Rosarito, Baja California, que permitirá convertir agua de mar en agua potable para abastecer a habitantes de esa zona y del suroeste de Tijuana.
En entrevista para XEU Noticias, el reportero de Guaymas, Sonora, Agustín Rodríguez, explicó que el proyecto contempla una inversión estimada de alrededor de 12 mil 861 millones de pesos y tendrá una capacidad de producción de 2 mil 200 litros por segundo. De acuerdo con información oficial, se estima que la obra beneficiará a aproximadamente 994 mil habitantes.
La construcción forma parte de los proyectos del Plan Nacional Hídrico y contempla una planta potabilizadora, líneas de conducción y un tanque de almacenamiento. El objetivo es complementar el suministro de agua potable para Playas de Rosarito y la zona suroeste de Tijuana.
El proceso de desalación consiste en tomar agua del mar y retirar las sales y otros elementos hasta obtener agua que pueda incorporarse al sistema de abastecimiento.
De acuerdo con lo explicado durante la entrevista, este tipo de instalaciones puede incorporar diferentes etapas de tratamiento, entre ellas procesos de filtración y ósmosis inversa, antes de llegar a la etapa de potabilización.
El proyecto oficial contempla, además de la planta, una obra de toma de agua de mar, un sistema para la descarga de salmuera, líneas de conducción, un tanque de almacenamiento y obras electromecánicas y de electrificación.
La descarga de la salmuera, es decir, el agua con una concentración elevada de sales que resulta del proceso de desalación, es uno de los aspectos ambientales considerados dentro del proyecto.
El proyecto tuvo diferentes procesos de licitación. La información actualizada de Proyectos México señala que el contrato vigente fue firmado el 28 de agosto de 2026 y que el inicio de la ejecución está establecido para el 1 de septiembre de 2026, con una fecha de término del contrato para el 31 de agosto de 2029.
El contrato fue adjudicado a Cox Energy y Cox Water.
La presidenta Claudia Sheinbaum también informó durante su visita a Baja California que la construcción de la planta desaladora de Playas de Rosarito comenzaría en septiembre y que el proyecto busca garantizar el suministro de agua potable para Tijuana y Rosarito.
Durante la entrevista con XEU Noticias, Agustín Rodríguez señaló que la desalación representa una alternativa para regiones del noroeste donde la disponibilidad de agua está condicionada por las precipitaciones y la recarga de los acuíferos.
El proyecto de Rosarito se suma a otras iniciativas relacionadas con la desalación y el aprovechamiento de fuentes alternativas de agua en Baja California y Sonora.
De acuerdo con información del Gobierno de México, la planta de Rosarito tendrá una producción de 2 mil 200 litros por segundo y se estima que permitirá incrementar hasta en 45 por ciento la disponibilidad de agua para Tijuana y Playas de Rosarito.
La ósmosis inversa es una de las tecnologías utilizadas actualmente para la desalación de agua de mar. Mediante membranas se separan las sales y otras sustancias presentes en el agua, para posteriormente someter el líquido a procesos adicionales de tratamiento.
Agustín Rodríguez explicó que México ha incorporado tecnología y conocimientos desarrollados en países que cuentan con amplia experiencia en desalación, entre ellos España e Israel.
El objetivo es que el agua obtenida mediante este proceso pueda incorporarse a la red de abastecimiento una vez que cumpla con los procesos de tratamiento correspondientes.
De acuerdo con lo señalado por el reportero durante la entrevista, durante las diferentes etapas de construcción se prevé la generación de empleos, mientras que posteriormente habrá personal encargado de la operación de la infraestructura.
Sin embargo, las cifras definitivas de empleos para cada etapa deberán establecerse conforme avance la construcción y operación de la planta.
La obra contempla una inversión estimada de 12 mil 861.4 millones de pesos y actualmente se encuentra en etapa de ejecución.
Con este proyecto, Baja California busca incorporar una fuente adicional de abastecimiento mediante el aprovechamiento del agua de mar, ante el crecimiento de la población y la demanda de agua potable en la región.