El gobierno mexicano, a través de su representación en la Organización de los Estados Americanos (OEA), votó en abstención durante la reciente sesión del organismo en la que se discutió la convocatoria a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores para tratar la situación en Nicaragua.
El embajador Alejandro Encinas argumentó que, aunque México mantiene un compromiso firme con los derechos humanos y las libertades fundamentales, la actual propuesta de la OEA corre el riesgo de transformar un problema político y social en una cuestión de seguridad hemisférica, una ruta que, a juicio de la diplomacia mexicana, resulta contraproducente.
En su intervención, Encinas subrayó que calificar la situación interna de Nicaragua como una amenaza a la paz y seguridad de la región no es solo jurídicamente cuestionable —al tratarse de un Estado que ya no forma parte del organismo—, sino que también es una estrategia históricamente fallida.
"La experiencia en nuestra región demuestra que enmarcar una crisis política interna como amenaza a la seguridad no necesariamente contribuye a resolverla", afirmó el diplomático. Según la postura mexicana, este tipo de enfoques suelen profundizar el aislamiento y fomentar dinámicas de confrontación que terminan por desestabilizar aún más al país en cuestión, en lugar de ofrecer salidas diplomáticas reales.
La delegación mexicana criticó la falta de claridad en la convocatoria, señalando que no se han definido las acciones concretas a seguir ni se ha realizado un proceso previo de consulta. "No podemos acompañar la convocatoria a una reunión que podría contribuir a transformar una situación política... en una cuestión de seguridad regional", enfatizó Encinas.
México sostuvo que el marco constitucional de su política exterior —basado en la autodeterminación de los pueblos y la no intervención— impide validar medidas que excedan las facultades de la organización y que podrían resultar incompatibles con el derecho internacional.
A pesar del voto en abstención, el discurso buscó desmarcarse de una postura de indiferencia. La representación mexicana recordó la vigencia de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, instrumento que Nicaragua debe observar, y subrayó el derecho de toda persona a participar en elecciones libres y auténticas.
El embajador cerró su mensaje haciendo eco de las recientes declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ante este tipo de escenarios internacionales ha sido tajante al definir el pilar de su política: "Nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia", remató, citando la consigna presidencial: "Democracia, democracia, democracia".
México reafirma su compromiso con el respeto a la democracia y los derechos humanos en Nicaragua.
— MisionMexOEA (@MisionMexOEA) August 19, 2026
Proponemos privilegiar el diálogo, tender puentes y buscar soluciones pacíficas, con pleno respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. pic.twitter.com/IOgpRZMSQW