La historia que conmocionó a México en las últimas semanas dio un giro inesperado: María Felicia Jiménez Lavie, la ingeniera nuclear y docente de la UNAM que crudamente documentó en video las agresiones de su esposo, Víctor Rodríguez Padilla, exdirector general de Petróleos Mexicanos (Pemex), decidió otorgarle su perdón. La noticia sacudió a organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres y generó una cadena de reacciones en el ámbito político y social del país.
El caso había escalado con rapidez a las primeras planas luego de que la propia Jiménez Lavie hiciera públicos videos en los que se aprecian presuntas agresiones físicas por parte de su pareja. Las imágenes, difundidas en redes sociales, generaron indignación generalizada y pusieron de nuevo sobre la mesa el debate urgente en torno a la violencia doméstica en México, incluso en los círculos del poder y la academia.
Desde el ámbito político, una de las primeras voces en pronunciarse fue la de Citlalli Hernández, ex secretaria de Mujeres y presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, quien reconoció el perdón otorgado por Jiménez Lavie con una mezcla de comprensión y preocupación, al dar una entrevista a la periodista Azucena Uresti.
"Deja ver que tenemos mucho que hacer en un cambio cultural". Citlalli Hernández
La política también se mostró empática con la situación personal de la académica y subrayó la complejidad que implica para una víctima de violencia romper definitivamente con su agresor.
"Lamentablemente salir de los ciclos de violencia es muy complejo; Felicia debe seguir teniendo acompañamiento". Citlalli Hernández
Hernández confió en que la Secretaría de las Mujeres continuará brindándole apoyo institucional a Jiménez Lavie, independientemente de la decisión que ella haya tomado en términos legales. Su mensaje fue claro: el perdón personal no cierra la necesidad de protección ni de acompañamiento profesional.
Para entender el peso de esta decisión, conviene recordar lo que la propia Felicia Jiménez denunció públicamente antes de otorgar el perdón. La académica había señalado que las agresiones no comenzaron con el episodio captado en video el pasado 15 de marzo, sino que ese día representó el punto más grave de una escalada que, según su propio testimonio, se remonta al año 2022.
El patrón que describió es tristemente familiar en los casos de violencia doméstica: comenzó con insultos y violencia verbal, escaló hacia agresiones físicas como empujones y bofetadas, y llegó a un incidente en el que, afirmó, su esposo le clavó un bolígrafo en la mano. Un ciclo de violencia que se fue normalizando con el tiempo, hasta que las imágenes llegaron a las redes sociales y ya no fue posible ignorarlas.
Además de las agresiones físicas, Jiménez Lavie denunció encontrarse en una situación de vulnerabilidad adicional: aseguró haber detectado que sus líneas telefónicas fueron bloqueadas, dejándola incomunicada, y señaló que también enfrenta violencia económica como mecanismo de coacción. Estas formas de control, menos visibles que los golpes pero igualmente devastadoras, son características del ciclo de abuso que los especialistas describen como parte del modelo de dominación.
María Felicia Jiménez Lavie no es un perfil anónimo. Es ingeniera nuclear, investigadora y docente de la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las instituciones académicas más prestigiosas del país. Su esposo, Víctor Rodríguez Padilla, también académico y analista energético, ocupó la dirección general de Pemex, la empresa petrolera estatal mexicana y una de las más importantes de América Latina.
El hecho de que una mujer con ese nivel académico y profesional haya enfrentado años de violencia doméstica sin encontrar una salida sencilla ilustra lo que los expertos señalan constantemente: la violencia en la pareja no distingue niveles socioeconómicos, grados académicos ni posiciones de poder. Jiménez Lavie, con todos los recursos y la formación que posee, vivió la misma trampa que atrapó a millones de mujeres en situaciones mucho más vulnerables.
Más allá del desenlace personal del caso, la historia de Felicia Jiménez reabre una conversación que México no puede darse el lujo de pausar. Los ciclos de violencia doméstica son complejos, profundamente arraigados y difíciles de romper, incluso cuando existe documentación, apoyo institucional y visibilidad pública de por medio. El perdón, como señaló Citlalli Hernández, no es el final del camino para una víctima: es, en muchos casos, una estación más dentro de un proceso largo y doloroso.
Organizaciones especializadas en atención a víctimas de violencia de género insisten en que el acompañamiento psicológico, legal y social debe mantenerse incluso cuando la víctima decide retomar o continuar la relación con su agresor. Abandonar a una mujer en ese punto, sostienen, puede tener consecuencias irreversibles.
Por ahora, lo que dejó este caso en el debate público es contundente:
¿Tiempos de #Mujeres, @Claudiashein ? Vea al cobarde ex-CEO de @Pemex y hoy director del @INEEL_MX Victor Rodríguez golpeando a su esposa con la impunidad que le da 4T @PartidoMorenaMx . Le van a poner escoltas como a @rochamoya_ o el @arturoavila_mx #ceroVotos le organizará la… pic.twitter.com/bCucpNIC0c
— Lourdes mendoza (@lumendoz) June 27, 2026