La presidenta presentó un esbozo de su iniciativa de Reforma Electoral, integrada por 10 ejes centrales que, de concretarse, implicarían cambios a la Constitución y a diversas leyes secundarias. Sin embargo, el proyecto aún no ha sido turnado formalmente a alguna de las cámaras del Congreso, por lo que apenas se trata de una iniciativa que deberá discutirse en el Congreso de la Unión y, al ser una reforma constitucional, también en los congresos estatales.
En entrevista para XEU, el abogado electoral Víctor Díaz de León, quien señaló que, aunque ya se conocían algunos puntos por filtraciones previas, todavía no se cuenta con el contenido detallado para evaluar su impacto real.
Entre los temas anunciados destacan:
Prohibición del nepotismo.
Eliminación de la reelección inmediata en todos los cargos de elección popular.
Cambios en la elección de representantes de representación proporcional en el Congreso.
Reducción del gasto electoral.
Mayor fiscalización.
Facilidades para el voto en el extranjero.
Modificaciones en tiempos de radio y televisión.
Regulación del uso de inteligencia artificial en materia electoral.
Desaparición del PREP.
Impulso a mecanismos de democracia participativa.
Díaz de León recordó que dos de estos puntos ya estaban contemplados previamente: la no reelección y el combate al nepotismo. En el caso de la reelección, explicó que actualmente existe la posibilidad de repetir en el cargo bajo ciertas reglas; con la reforma, ningún cargo de elección popular podría reelegirse de manera inmediata.
Uno de los cambios más relevantes es la eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), operado por el Instituto Nacional Electoral.
Con la propuesta, al cerrar las casillas a las 6 de la tarde, los votos comenzarían a contarse oficialmente en cuanto los paquetes lleguen a los órganos electorales, sin pasar por un sistema preliminar.
El especialista advirtió que el PREP ha funcionado como un mecanismo para “despresurizar” la jornada electoral, al ofrecer tendencias la misma noche de la elección, aunque sin efectos jurídicos. Sin él, podría generarse un periodo de incertidumbre de 24 a 72 horas hasta contar con resultados oficiales.
“No sabemos si habrá conteos rápidos u otro mecanismo que permita dar certeza la misma noche. Nuestro sistema electoral está diseñado sobre la desconfianza, y el PREP ayudaba a generar tranquilidad”, explicó.
En cuanto a la eliminación de legisladores plurinominales en el Senado, Díaz de León consideró que, en teoría, podría ser congruente con la naturaleza de esa cámara, que representa a las entidades federativas y no a la población directamente.
Actualmente, el Senado se integra por senadores electos por mayoría relativa, primera minoría y representación proporcional. Estos últimos permiten reflejar de forma más fiel el porcentaje total de votación de cada partido.
El abogado señaló que, aunque eliminar la representación proporcional podría parecer una buena idea en términos estructurales, también reduciría la pluralidad y la presencia de minorías políticas en el debate legislativo.
Díaz de León subrayó que, por ahora, no es posible determinar si la reforma será positiva o regresiva, ya que faltan los detalles técnicos. La iniciativa no solo implicaría modificar la Constitución, sino también leyes como la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y otras normas en materia de medios de impugnación y delitos electorales.
“Los detalles son los que definirán si realmente fortalece o debilita la democracia”, afirmó.
En los próximos días se espera que el proyecto sea presentado formalmente ante el Congreso, donde comenzará el debate legislativo que definirá el futuro del sistema electoral mexicano.