La entrega de credenciales para acceder al servicio universal de salud podría generar una saturación crítica en hospitales del IMSS y del ISSSTE, debido a la falta de inversión en infraestructura, personal e insumos, advirtió Carolina Gómez Vinales, experta en Salud Pública.
En entrevista para XEU, la especialista explicó que esta medida deriva de una reforma impulsada por la presidenta de la República, cuyo objetivo es permitir que las personas sin seguridad social puedan atenderse en instituciones como el IMSS y el ISSSTE, ante lo que calificó como el fracaso operativo del IMSS-Bienestar.
No obstante, Gómez Vinales consideró que, sin recursos adicionales ni una planeación adecuada, el intercambio de servicios entre instituciones provocará un colapso en el sistema.
“Se trata de un ideal del que se ha hablado desde la administración de Vicente Fox, pero nunca se ha acompañado de la inversión necesaria para hacerlo viable”, señaló.
Uno de los principales problemas, explicó, es la ausencia de un expediente clínico universal que permita la atención médica en distintas unidades de salud. Para ello, dijo, se requeriría una inversión considerable en telecomunicaciones, así como en medicamentos, personal médico y de enfermería, además de más insumos, lo cual debería reflejarse en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026.
La experta alertó sobre un posible desplazamiento de derechohabientes que sí cumplen con el pago de cuotas obrero-patronales.
“¿Qué va a pasar cuando una persona asegurada llegue al IMSS y al mismo tiempo se atienda a alguien sin seguridad social con esta credencial? Existe el riesgo de que se desplace a quien está al corriente con sus cuotas”, cuestionó.
En ese sentido, recordó que las cuotas obrero-patronales están legalmente destinadas a la atención de los derechohabientes, y que actualmente se estaría utilizando ese recurso para atender a casi 60 millones de personas que no cuentan con seguridad social, lo cual podría contravenir lo establecido en la Ley General del IMSS.
Gómez Vinales subrayó que tanto el IMSS como el ISSSTE ya operan con deficiencias, por lo que atender a una población adicional sin financiamiento específico resulta inviable.
“Esta medida tendría que ir acompañada de la construcción de más hospitales, contratación de más médicos y personal de salud, tanto en el primer nivel de atención como en la alta especialidad”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó las condiciones precarias en las que opera el hospital de alta especialidad de Xalapa, lo que —dijo— evidencia que el sistema no está preparado para absorber una mayor demanda de pacientes.
Finalmente, advirtió que, de mantenerse esta política sin recursos adicionales, no solo será inoperable, sino que también podría poner en riesgo la solvencia de las pensiones y prestaciones de los derechohabientes.
En contraste, consideró que el IMSS-Bienestar sí cuenta con recursos suficientes para atender a la población que le corresponde, siempre que se fortalezca su operación en lugar de transferir la carga a otros sistemas ya rebasados.