Gestión Lula Da Silva: la nueva reforma tributaria de Brasil tiene el IVA más alto del mundo

Imagen Gestión Lula Da Silva: la nueva reforma tributaria de Brasil tiene el IVA más alto del mundo

Por: Alexandra Burch

La suma de los impuestos CBS e IBS elevaría la tasa sobre el consumo por encima de la registrada en Hungría, de acuerdo con estimaciones atribuidas al Tribunal de Cuentas de la Unión. La medida genera cuestionamientos por sus posibles efectos en el poder adquisitivo y la actividad empresarial.

Brasil podría establecer una de las tasas de impuestos al consumo más altas del mundo con la implementación de su reforma tributaria, debido a que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) combinado alcanzaría hasta 31.3%, según estimaciones del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU).

El nuevo esquema contempla dos gravámenes: la Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), cuya tasa se estima en 11.3%, y el Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS), que podría llegar a 20%. La suma de ambos representaría una carga de 31.3% sobre el consumo.

De concretarse estas estimaciones, Brasil superaría la tasa de 27% que registra Hungría y se colocaría por encima de los niveles observados en otros países. El cambio forma parte de la reforma fiscal impulsada por el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Preocupa impacto en consumidores y empresas

La posible aplicación de esta tasa ha generado inquietud por sus efectos en la economía brasileña, particularmente en el costo de los bienes y servicios, así como en el poder adquisitivo de las familias.

Uno de los principales cuestionamientos se relaciona con la posibilidad de que el incremento de la carga tributaria se traslade a los precios finales, lo que elevaría los gastos de los consumidores.

En el sector empresarial, especialmente entre pequeñas y medianas empresas, también existe preocupación por el impacto que los nuevos gravámenes podrían tener en los costos de operación, la inversión y la competitividad.

El gasto público, en el centro del debate

La discusión sobre la reforma también está vinculada con las finanzas públicas de Brasil. Entre los señalamientos hacia la política económica del gobierno de Lula da Silva se encuentran el crecimiento del gasto público, el endeudamiento y el déficit fiscal.

Desde esta perspectiva, los críticos de la reforma consideran que elevar los impuestos al consumo podría representar una alternativa para mantener los ingresos del Estado, en lugar de priorizar medidas para contener el gasto gubernamental.

Asimismo, advierten que una mayor presión tributaria podría afectar la actividad productiva y reducir los incentivos para invertir y generar empleos.

La implementación del nuevo esquema fiscal mantiene abierto el debate sobre cómo equilibrar las necesidades de recaudación del gobierno brasileño con la capacidad económica de los hogares y las empresas.

 

Fuente:UHN

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